La banca boliviana cerró 2025 con indicadores de solidez y resiliencia, pese a enfrentar uno de los contextos económicos más complejos de las últimas décadas. Sin embargo, el principal consenso que emergió del Banking Summit, realizado este viernes en el Hotel Casa Grande de La Paz, fue la necesidad de revisar el marco regulatorio del sistema financiero para adecuarlo a la nueva realidad económica.
El encuentro reunió a referentes del sector financiero y albergó en un conversatorio a personalidades como Verónica Gavilanes, gerente general de BancoSol; Nelson Villalobos, secretario ejecutivo de Asoban y Marcelo Díez de Medina, secretario ejecutivo de Asofin, además del economista internacional Felipe Larraín, exministro de Hacienda de Chile, uno de los 10 mejores economistas del mundo.
Resiliencia en medio de la crisis
El sistema financiero operó en 2025 en un entorno marcado por una crisis múltiple: una fuerte presión cambiaria que llevó el dólar a cerca de Bs 20, escasez de divisas, un elevado costo del subsidio a los combustibles —estimado en $us 10 millones diarios—, un déficit en cuenta corriente de $us 328 millones y un déficit fiscal de entre 10% y 12%.
A nivel macroeconómico, el país registró una caída del PIB de 1,5%, una inflación de 20,4% y un riesgo país por encima de los 21.000 puntos.
Pese a este escenario, la banca logró fortalecer sus indicadores. La utilidad del sistema alcanzó Bs 3.689 millones, un incremento de 42,3% respecto a 2024. La cartera de créditos creció 3,2% hasta Bs 200.180 millones, mientras que los depósitos aumentaron 8,1%, llegando a Bs 214.874 millones, lo que permitió mejorar la liquidez.
Asimismo, el coeficiente de adecuación patrimonial se elevó a 13,55%, reflejando mayor solvencia, mientras que la mora se redujo a 2,91%. La rentabilidad sobre activos (ROA) subió a 1,18% y la liquidez alcanzó 33,71%.
En términos estructurales, el activo total del sistema creció 5,3% hasta Bs 305.182 millones, el pasivo subió 4,6% y el patrimonio se incrementó 13,6%, evidenciando un proceso de capitalización para sostener la expansión del sistema.

Ranking Camel: liderazgo de BancoSol
El Ranking Camel posicionó a BancoSol como la entidad mejor evaluada del sistema con un indicador de 2,29, seguido por Banco BISA (2,58) y Banco Económico (2,75).
En indicadores específicos, Banco Unión lideró en activos (Bs 56.533 millones), pasivos (Bs 52.674 millones), patrimonio (Bs 3.879 millones), cartera (Bs 33.629 millones) y obligaciones con el público (Bs 34.659 millones). Banco BISA destacó en utilidades (Bs 778 millones), rentabilidad sobre activos –ROA– (2,10%) y rentabilidad del patrimonio (28,55%), mientras que BancoSol encabezó el coeficiente de adecuación patrimonial (15,07%) y la liquidez (42,77%). Por su parte, Banco Prodem registró el menor nivel de mora (1,12%).
Digitalización y expansión financiera
La gerente general de BancoSol, Verónica Gavilanes, destacó que el crecimiento del banco estuvo impulsado por la digitalización. “Hemos ido a una velocidad mayor en la captación de depósitos, subimos en 28% gracias a la digitalización. La aplicación Al Toke permitió incorporar más de 1,6 millones de clientes adicionales desde 2024”, afirmó.
Añadió que el uso del QR fue determinante para enfrentar la crisis y destacó el alcance del banco en inclusión financiera. “Uno de cada cuatro bolivianos ha accedido a financiamiento del BancoSol”, sostuvo.
El rol de la banca en la estabilidad
Desde Asoban, Nelson Villalobos subrayó el papel del sistema financiero en la estabilidad económica del país. “La banca ha dado continuidad al financiamiento y ha evitado disrupciones mayores. Ha mostrado una alta capacidad de adaptación en un contexto muy desafiante”, señaló.
Indicó que la rentabilidad del sector se apoyó en operaciones de comercio exterior, innovación tecnológica y una creciente digitalización de los servicios financieros.
El debate: un nuevo marco regulatorio
Más allá de los resultados positivos, el eje central del debate fue la necesidad de actualizar la regulación del sistema financiero, vigente desde hace dos décadas.
“Es absolutamente pertinente revisar la regulación para impulsar el desarrollo económico y profundizar el acceso al financiamiento”, sostuvo Gavilanes. Entre los principales puntos planteados están: Flexibilización de tasas reguladas, para ampliar el acceso al crédito, revisión de los cupos de cartera, adaptándolos a las condiciones del mercado y reducción de la carga impositiva, que actualmente representa cerca del 70% de contribución al Estado.
Villalobos añadió que el sistema requiere atraer inversión extranjera para expandir el crédito, especialmente en sectores como vivienda.
Perspectivas
El Banking Summit dejó en claro que, pese a la crisis, la banca boliviana se mantiene sólida y con capacidad de adaptación. No obstante, el desafío hacia adelante será construir un entorno regulatorio más flexible y moderno que permita al sistema financiero acompañar la reactivación económica y ampliar su impacto en el desarrollo del país.





















































































