La Federación Boliviana de Carpinteros y Afines de la Vivienda (FEBOLCAV) alertó este viernes que más del 40% de los talleres y unidades productivas del sector cerraron sus puertas debido a los efectos de los bloqueos, la falta de demanda y el encarecimiento de los insumos.
Roberto Pacosaca, representante de la organización, señaló que la situación es crítica para miles de trabajadores que dependen de la actividad carpintera y advirtió que muchos de sus afiliados ya no pueden sostener sus negocios ni cumplir con sus obligaciones financieras.
“Hemos realizado reuniones nacionales para analizar esta situación. Los compañeros están desesperados. Somos un sector productivo que aporta al desarrollo del país y genera empleo, pero hoy no estamos siendo atendidos”, manifestó a Tele Estrella
El país cumple 36 días de bloqueos y movilizaciones sociales, con al menos 86 puntos de interrupción de rutas en seis departamentos, principalmente en La Paz y Cochabamba. La medida de presión, impulsada por sectores afines a la Central Obrera Boliviana (COB), mantiene aisladas varias regiones del país y agrava el desabastecimiento de alimentos, combustibles y otros productos esenciales en los principales centros urbanos.
Pacosaca reiteró que la paralización de las actividades afecta directamente a las familias del sector, que enfrentan dificultades para cubrir gastos de alimentación, educación y pago de créditos bancarios.
Señaló que la falta de movimiento económico obligó a numerosos talleres a cerrar operaciones, mientras otros trabajadores optaron por migrar a otros departamentos o incluso al exterior en busca de mejores oportunidades laborales.
“Estamos perdiendo mano de obra calificada. Los bolivianos somos reconocidos por nuestro trabajo, pero muchos compañeros están dejando el país porque ya no encuentran oportunidades”, afirmó.
El dirigente del sector también explicó que la crisis impacta a sectores vinculados a la carpintería, como proveedores de aluminio, vidrio y otros materiales de construcción, cuyos costos continúan incrementándose debido a los problemas de abastecimiento.
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Asimismo, indicó que las pérdidas acumuladas para el sector ya superan los 20 millones de bolivianos, una cifra que continúa creciendo conforme se prolongan los conflictos y los bloqueos.
“No hay demanda. Los materiales suben de precio y existe desabastecimiento. Todo esto está afectando seriamente a nuestros talleres”, sostuvo.
Ante este panorama, la federación se declaró en estado de emergencia y anunció reuniones con organizaciones afiliadas de La Paz para definir nuevas medidas. Entre las posibilidades no se descarta la participación en movilizaciones para exigir soluciones a las autoridades.
Pacosaca pidió al Gobierno y a los sectores movilizados encontrar una salida al conflicto para evitar un mayor deterioro de la economía y preservar las fuentes de empleo de miles de familias bolivianas.





















































































