En el pasado, las economías periféricas estaban sujetas a shocks externos por la tendencia del precio de sus exportaciones a fluctuar y a deteriorarse respecto a los precios de las manufacturas que importaban. Los precios de los commodities además dependían del ciclo económico de los países del centro, puesto que crecían en el periodo de auge y se desplomaban en la fase de declinación o crisis. Este comportamiento afectaba el bajo nivel de las exportaciones que además eran muy volátiles transmitiendo sus fluctuaciones al conjunto de las economías primario exportadoras.
Una crisis estructural
El caso boliviano en el presente siglo es interesante, puesto que la evolución de las exportaciones y sus precios en un primer periodo (2004-2016) tuvo un comportamiento cíclico con una fase larga de boom de precios (2004-2013) para entrar después a una fase declinación (2014-2016) como se observa en el Gráfico 1. Sin embargo, en el segundo periodo (2016-2023) presenta un comportamiento ondulatorio con un ciclo corto de recuperación y caída hasta la crisis del COVID 2020, para después atravesar por una fase de corta recuperación entre 2021-2023 y terminar registrando una leve declinación en 2024.
Gráfico 1

La gran diferencia es que en el segundo periodo la variable explicativa no fueron los precios de exportación, variable exógena, que tuvieron una tendencia creciente hasta 2023, sino los volúmenes de exportación, variable endógena, puesto que la economía boliviana experimentó a partir de 2014 un shock interno que se expresó en la caída en el volumen de exportación del principal producto de exportación, el gas natural que llegó a representar un 50% del total exportado, debido al agotamiento de las reservas. El cierre del mercado argentino fue la cereza de la torta puesto que se preveía que en 2024 iba a terminar el contrato de gas con Argentina.
Déficit comercial y de combustibles
Bajo este contexto, el análisis del déficit comercial en 2024 ($us 845,5 millones) adquiere relevancia, no por su tamaño, puesto que representa un 1,75% del PIB, sino por sus componentes y los factores relacionados con las exportaciones.
En primer lugar, si incluimos la balanza de combustibles, observamos una ampliación de su saldo negativo de $us 855,9 millones en 2023 a $us 1.191,3 millones, equivalente al 2,5% del PIB, debido a que las exportaciones de combustibles se desplomaron en 20,6% mientras que las importaciones se contrajeron, pero solo en 3,5%. El problema es la tendencia creciente y persistente a la caída de las exportaciones de combustibles porque ya desde el 2022 ya no somos un país exportador neto por el fin del ciclo del gas, sino pasamos a ser considerado un país importador neto de petróleo (Cuadro 1).
Cuadro 1

En segundo lugar, el déficit comercial se debe a la caída en el valor de las exportaciones (-17,4%) más acelerada que el de las importaciones (-13,8%). Esta caída de exportaciones esta más relacionada con el desplome del volumen exportado en 15,9%, por lo que la disminución de los precios de exportación solo explica un descenso del 1,5%.Por tanto, la causa principal del déficit comercial no fue un shock externo de precios sino una caída en el volumen de exportación asociado a factores internos.
En tercer lugar, la caída del volumen de exportación se dio en los principales productos de exportación, como son el oro, el gas natural y en los aceites y tortas oleaginosas, como se observa en el Grafico 2. Bolivia tiene una oferta exportable concentrada en pocos productos y poco diversificada y estos productos representaban más del 60% del total exportado en 2023.
Gráfico 2

El caso del oro es preocupante, puesto que la caída del volumen exportable de oro en 2024 fue de un 79% debido a factores internos puesto que el precio o valor unitario de exportación, según el INE, creció en un 6,6%, sin embargo, la cotización internacional subió un 35% al pasar de 2000 $us por onza troy fina (OTF) a 2700 $us por OTF. Una explicación serían las compras internas del Banco Central, pero solo compró 14,5 TM en 2024 y el país exportó 9 TM, lo que suma un total 23,5 TM. Si comparamos esta cifra con el volumen exportado en 2023 que fue 45 TM, la caída sería del 52%. ¿Es el fin del ciclo del oro en pleno auge de su cotización que llegó a 3.000 $us OTF? Lo lamentable es que el país no conoce su propia oferta exportable. En el pasado, cuando aumentaron las exportaciones de oro se dijo que provenían del Perú de contrabando y ahora que bajaron dramáticamente dicen que salió de contrabando. Es así que el principal producto de exportación en 2023 con una participación del 25% en el total exportado cayó al quinto lugar, llegando a representar solo un 8,4% en el total exportado, sin embargo, en el país no es noticia relevante.
Déficit y más
En el caso de las exportaciones de gas natural, continuó la tendencia de caída que se viene registrando desde 2014 con un desplome en el volumen (21,3%) que explica totalmente la caída en valor (21,3%). Su caída sigue siendo trascendente puesto que el gas natural continúa siendo el principal producto de exportación con una participación del 20% en el total exportado, aunque lo que preocupa al país son las importaciones de gasolina y diésel. Donde se registró una caída tanto en el volumen y también en los precios, fue en las exportaciones de aceites y tortas de oleaginosas, que junto a las exportaciones de soya representan el cuarto producto de exportación con un 13% en 2024.
En conclusión, el sector exportador boliviano registró en 2024 una caída principalmente del volumen y especialmente en sus principales productos de exportación que da señales de restricciones estructurales de oferta exportable y que requieren medidas urgentes para que vuelva a ser el motor de la economía y el principal sector generador de divisas.




















































































