El país atraviesa un “boom” en la demanda de vehículos de nuevas energías, impulsado principalmente por la escasez de gasolina, detaca Ariel Serrano, gerente de la marca BYD en Bolivia. Pese a las grandes ventajas de la electromovilidad, todavía hay deficiencias en la infraestructura con la que cuenta el país. Específicamente, se necesitan más puntos de carga rápida o electrolineras, como tambien se les denomina.
“En los últimos meses hemos tenido un récord de ventas”, afirma, con un crecimiento de más del 300% para BYD en apenas tres meses consecutivos. La tendencia es nacional y se concentra en autos híbridos enchufables, dadas las carencias en la infraestructura de carga rápida para eléctricos puros.
No es tan sencillo subirse en este momento a un vehículo 100% eléctrico y pensar en recorrer distancias de cientos o miles de kilómetros, advierte Serrano. La limitada red de cargadores, sumada a las restricciones de acceso a divisas y el alza de precios, impide que la electromovilidad se masifique a mayor velocidad. “Hay el interés, pero no hay la posibilidad”, resume el ejecutivo
A pesar de este contexto adverso, BYD apuesta por el desarrollo del mercado local. En coordinación con su representante oficial, Crown Ltda., se instalarán seis cargadores rápidos como “pruebas piloto”. Sin embargo, Serrano subraya que una expansión significativa requiere “casi obligatoriamente la participación del Estado”, por tratarse de un sector regulado y de baja rentabilidad inicial para privados.
El modelo más exitoso de la marca es la SUV Song Plus, con un precio que bordea los $us 60.000. BYD ofrece además soporte técnico completo y unidades “diseñadas para el mercado latinoamericano”, lo que las diferencia de modelos importados sin respaldo, que constituyen un alto riesgo para la credibilidad de la tecnología.
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