El precio de Bitcoin continúa su sólida trayectoria ascendente en 2025, superando esta semana los $us 118.000 por unidad. El impulso viene de una sólida demanda como activo de refugio y señales regulatorias positivas. Los expertos destacan que este repunte se sustenta en desequilibrios entre la oferta y la demanda, con compradores corporativos adquiriendo más Bitcoin del que se extrae, lo que genera presión alcista.
Geoff Kendrick, director de Investigación de Activos Digitales de Standard Chartered, señala que “el creciente interés institucional y unos marcos regulatorios más claros están impulsando la creciente integración de Bitcoin en las finanzas tradicionales. Este impulso respalda las previsiones de que Bitcoin alcance los $us 200.000 para finales de 2025”. Su perspectiva refleja un consenso alcista más amplio entre los gigantes financieros y las firmas de inversión que consideran a Bitcoin un activo estratégico.
Thomas Lee, socio director de Fundstrat Global Advisors, observa que, “si bien algunos inversores han estado retirando sus ganancias en torno a los $us 100.000, la expansión global de la liquidez y la anticipación de una Fed moderada el próximo año crean fuertes impulsos para Bitcoin. Prevemos un aumento del 40% en el precio para finales de 2025, lo que podría impulsar a Bitcoin por encima de los $us 150.000”. El análisis de Lee hace énfasis en los factores macroeconómicos que sustentan el repunte.
El entorno macroeconómico actual también favorece el crecimiento de Bitcoin, con la inflación global manteniéndose en niveles moderados y las expectativas de que los bancos centrales adopten políticas monetarias más flexibles durante 2025. Los inversores institucionales, incluyendo fondos de pensiones y compañías de seguros, han incrementado significativamente sus asignaciones a criptomonedas como parte de estrategias de diversificación de portafolio. Paralelamente, el desarrollo de la infraestructura cripto ha madurado considerablemente, con la aprobación de múltiples ETF de Bitcoin y la integración de servicios de custodia por parte de los principales bancos globales, lo que ha reducido las barreras de entrada para inversores tradicionales y ha consolidado la legitimidad de Bitcoin como clase de activo.




















































































