Coffee Bike, la marca que comenzó vendiendo café desde un triciclo, celebró este sábado 19 de julio su sexto aniversario consolidándose como referente del café de especialidad boliviano.En el corazón de Sucre, una bicicleta se convirtió en el vehículo de una revolución cafetera.
«Hemos arrancado a vender en una bicicleta, en forma de triciclo. Lo que hacíamos era ir a caterings, a bodas, a algún evento», relata Álvaro Arnez, representante de la empresa, quien cuenta cómo la pandemia de 2020 los obligó a reinventarse «Tuvimos que arriesgarnos y habilitar un pequeño espacio, donde fue nuestro primer coffee shop».em Sucre, rememora.
Seis años después, Coffee Bike opera tres sucursales en la capital del país: su casa matriz, en la calle Calvo 241; una segunda en la calle España, «a media cuadrita de la plaza 25 de Mayo»; y una tercera en el palacete del Guereo. Un crecimiento que refleja la cada vez mayor atracción por el café de calidad en Bolivia.
Compromiso
Como única tostaduría de café de especialidad en Sucre, Coffee Bike ha apostado decididamente por el producto nacional. «Algo muy particular de los cafés bolivianos es que resalta mucho la acidez, que es como la parte predominante del café boliviano», explica Arnez, destacando las características únicas del grano local.
La empresa trabaja directamente con caficultores de los Yungas, en Caranavi, comprando «pequeños microlotes» que pasan por un riguroso proceso de trazabilidad. «Consiste en la elección y el control riguroso de cada grano de café desde que germina», detalla el empresario, describiendo un proceso que incluye selección manual, diferentes tipos de beneficio y secado en camas africanas durante 7 a 15 días.
Variedades y sabores
Coffee Bike comenzó con un catuaí lavado «que tiene notas muy a chocolate, nueces, a frutos secos», pero ha expandido su oferta a cuatro variedades con perfiles más exóticos. En conmemoración del bicentenario boliviano, lanzaron una quinta presentación llamada «Independencia», que Arnez describe como «un cafecito de proceso natural, un geisha y un catuaí, es un blend, es una combinación de dos cafés que son producidos en Caranavi».
La filosofía de Coffee Bike va más allá del producto. «Trabajamos con el comercio justo, que es algo que también nosotros como empresa, es creo que el plus que trabajamos, que ponemos como siempre en alto el trabajo justo», enfatiza Arnez, reflejando un compromiso con la economía circular y el desarrollo sostenible.
Expansión
Los planes de crecimiento incluyen Santa Cruz, donde Coffee Bike ha participado en ferias especializadas. «El año pasado nos han acogido, es nuestra segunda vez en el Specialty Coffee Expo Bolivia y se ha sentido mucho el cariño», comenta Arnez. El ejecutivo comentó que «esperemos que el próximo año ya podamos tener una casita acá, una sucursal, en Santa Cruz de la Sierra».





















































































