Codelco, la gigante estatal chilena del cobre y el mayor productor mundial del metal anaranjado, se enfrenta a una compleja crisis tras un trágico accidente minero y a las persistentes dificultades financieras derivadas de su histórica caída de producción.
El 30 de julio de 2025, un catastrófico derrumbe de un túnel provocado por actividad sísmica en El Teniente, la mina subterránea de cobre insignia de Codelco, causó seis muertos y nueve trabajadores heridos, deteniendo abruptamente las operaciones en este importante yacimiento, que producía más de 300.000 toneladas métricas anuales, aproximadamente el 25% de la producción total de Codelco.
Este desastre agrava las dificultades financieras de la compañía, tras la caída de su producción a su nivel más bajo de 25 años en 2023. Codelco enfrenta una deuda considerable de aproximadamente $us 20.000 millones y las proyecciones indican que los pasivos podrían superar los $us 30.000 millones para 2027. El director general, Rubén Alvarado, reconoció la profunda falta de inversión y los repetidos cambios de liderazgo como factores críticos que contribuyeron a los reveses operativos y la disminución de la producción. «Creemos que 2023 fue el año en que tocamos fondo», declaró el ejecutivo, mostrando optimismo por el crecimiento a pesar de estos obstáculos.
Se están realizando esfuerzos para reiniciar la minería en las secciones no afectadas de El Teniente, a la espera de la aprobación regulatoria del Sernageomin, organismo de seguridad minera de Chile. Codelco ha propuesto un retorno gradual a las operaciones, junto con protocolos de seguridad mejorados e investigaciones en curso sobre las causas del accidente. Sin embargo, el estricto escrutinio regulatorio y el riesgo constante para los trabajadores implican que el cronograma de reinicio sigue siendo incierto.
En términos financieros, este accidente intensifica los problemas de Codelco, ya que la costosa interrupción de El Teniente por sí sola podría representar una pérdida de ingresos mensual de más de $us 350 millones. La compañía había estado intentando revertir su caída de producción que se ha prolongado durante décadas, con el objetivo de aumentar la producción a 1,39 millones de toneladas en 2025, respaldada por un plan de inversión de $us 4.700 millones centrado en la modernización de minas antiguas. A pesar de esto, los desafíos técnicos, los retrasos en los proyectos y, ahora, el accidente, limitan gravemente las ganancias operativas.
El panorama se complica aún más por la volatilidad del precio del cobre. Tras un aumento sostenido, que llevó los precios por encima de los $us 11.000 por tonelada, las nuevas amenazas arancelarias de Trump hundieron sensiblemente al metal, que cerró esta semana cotizando a $us 9.567 por tonelada.




















































































