El sector fintech boliviano se encuentra en un momento decisivo tras la emisión de la regulación sobre empresas de tecnología financiera por parte de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI). Esta normativa representa el primer marco regulatorio específico para las empresas de tecnología financiera en el país, posicionando favorablemente a Bolivia en el contexto regional donde varios países aún carecen de estos instrumentos jurídicos especializados para este sector emergente.
Eduardo Aranda, presidente de la Cámara Boliviana Fintech, es una voz autorizada para analizar el impacto de esta nueva normativa. Con amplia experiencia en el sector tecnológico financiero, Aranda lidera la organización gremial que agrupa a las principales empresas fintech del país. Su perspectiva resulta esclarecedora para entender tanto los desafíos operativos que enfrentan las empresas del sector como las oportunidades estratégicas que se abren con la formalización regulatoria.
En esta conversación exclusiva con Energías & Negocios, de La Razón, Aranda explica los principales retos que enfrentarán las empresas bolivianas; particularmente en el desarrollo de áreas de cumplimiento y gobernanza corporativa. También detalla las dudas específicas que persisten en cada vertical del negocio fintech y los próximos pasos a seguir para implementar exitosamente la normativa.
– ¿Cuál es su punto de vista sobre la reciente regulación de la ASFI sobre empresas fintech? ¿Cómo queda el país en el contexto regional?
Es un buen avance porque leyes fintech no existen en toda la región. Todavía hay varios países que no las tienen. Esto, objetivamente, es una ley fintech, aunque obviamente el acrónimo que utiliza el regulador es el de ETF o empresas de tecnología financiera.
Entendemos también que el reglamento puede ser muy general, pero también que el decreto supremo le da muy poco tiempo al regulador para emitir un reglamento específico.
Ahora estamos esperando que haya complementaciones a las verticales que ha definido el regulador, que son inicialmente cuatro, más una que es general. Entonces esas cuatro verticales son las que necesitan mayor detalle por cada una, porque son negocios diferentes.
Ahora, en comparación con la región, yo creo que es un buen avance. Entiendo también que el regulador ha tenido esta perspectiva de poder mirar qué hay en la región, ha observado a México y otros países. Creo que obviamente hay que hacer legislación comparada para entender cómo otros países se han adecuado. Otros países también han tenido que ajustar ciertas cosas que inicialmente no estaban bien hechas.
Sin embargo, creo que es un camino de largo recorrido. Nosotros en la Cámara Boliviana Fintech y en las empresas estamos viendo que es un periodo donde todavía estamos en la fase de aclarar algunas cosas. Hemos hecho llegar unas consultas al regulador, justamente, y esperamos poder sugerir algunas cosas.
– ¿Cuáles son algunas de las dudas sobre la reglamentación?
Cada una de las verticales tiene situaciones diferentes. La parte de activos virtuales tiene que ver con criptomonedas, por ejemplo. Es una vertical que ha explotado en uso, en adopción en los últimos dos años más o menos. Es algo muy interesante tanto para empresas internacionales como para startups locales que están desarrollando soluciones tanto para usuarios como para empresas.
Pero, se necesita un poco más de detalle. Ahí, por ejemplo, está la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF). La UIF ha habilitado el registro de proveedores de servicios de activos virtuales. Sin embargo, ya ha emitido certificados —nosotros como empresas fintech ya tenemos certificados—, pero no hay reglamento. Entonces eso es algo que falta. Tenemos que entender eso también y seguramente, como Cámara, nos va a tocar hacer una representación para plantear dudas o algunas consideraciones que podamos tener.
Entonces las cosas se van concatenando. Del lado de las pasarelas de pago, hay una reglamentación que está vigente actualmente, donde las mismas están detrás de los bancos y ahora pasaríamos a una regulación más directa. Esta es una parte que también tenemos que aclarar.
Así, para las otras verticales también hay dudas específicas. Por ejemplo, tecnología empresarial: necesitamos entender cuál es la perspectiva del regulador, porque puede ser un concepto demasiado amplio. Uno podría decir que la facturación electrónica es tecnología empresarial, y usted se imagina una empresa que provee facturación electrónica entrando a la regulación solamente por un servicio así. Es muy pesado, es muy costoso y al final podría ser inviable.
Nosotros, como Cámara Boliviana Fintech, estamos evaluando las dificultades que estamos viendo y esperando también aclarar nuestros temas con el regulador.
– ¿Cuáles son los principales desafíos que van a enfrentar las fintech bolivianas para cumplir con los requisitos regulatorios? Pero a la vez, ¿qué oportunidades genera la regulación?
Creo que la gran oportunidad en general del sector es que, considerando que ahora somos una tipología admitida en la regulación como fintech, obviamente nos permite tener mayor estabilidad y, después de tener la regulación en orden, cada una de las empresas va a poder tener mucha más firmeza sobre los servicios que ofrece.
Y el gran desafío es toda la adecuación que tenemos que hacer y la maduración en las áreas de cumplimiento que debemos tener las empresas, porque, si bien somos fintech, somos más tecnología que finanzas. En muchos casos tenemos una madurez tecnológica en cuanto a nuestra estructura de integraciones, de sistemas, de servicios, de servidores, pero la parte de cumplimiento —que tiene que ver con la gestión integral de riesgos, con el control interno, la gobernanza o el gobierno corporativo— son áreas que no necesariamente hemos desarrollado, tal vez porque no había mucha necesidad. Pero la regulación obviamente nos desafía a que tengamos que tener una madurez acelerada de esa parte.
Es un desafío que yo creo que es bueno, porque obviamente todo proyecto y toda empresa fintech tiene una característica de ser disruptiva e innovadora y de tener alto crecimiento. Con una ley adecuada y obviamente un establecimiento formal, eso puede darle mucha más certeza y crecimiento a cada una de las empresas.



















































































