Tras años de relaciones tensas entre el Estado y el sector productivo durante las gestiones del Movimiento Al Socialismo (MAS), los empresarios del país reciben con optimismo las primeras señales del gobierno entrante, que viene mostrando una gran voluntad por trabajar, fortalecer y dialogar con el sector privado. El nuevo gobierno boliviano presidido por Rodrigo Paz y Edmand Lara asume funciones en medio de una profunda crisis económica y altas expectativas de cambio.
Jean Pierre Antelo, presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), expresó que el sector empresarial comparte con la población un sentimiento de «desgaste productivo» tras años de incertidumbre. «La falta de políticas públicas que hubiesen ayudado a que esta crisis no se agudizara en los periodos anteriores ha sido evidente. Todas las propuestas del Estado salieron en saco roto», señaló Antelo, en clara referencia a las gestiones del MAS que precedieron al nuevo gobierno.
Un nuevo rumbo
Sin embargo, el dirigente empresarial destacó que los primeros mensajes del presidente electo Rodrigo Paz marcan un cambio de rumbo significativo. «Luego de una expectante elección y de electo el presidente Rodrigo Paz, él da un mensaje importantísimo: sentarse con el sector privado, empezar a trabajar de la mano, salir y abrir nuevamente las relaciones internacionales con nuevos actores que son importantes para poder traer las divisas que se requieren y poder acceder a financiamiento», afirmó en un diálogo exclusivo con Energías & Negocios, de La Razón.
Para Antelo, este giro en la actitud gubernamental hacia el empresariado representa una ruptura con el pasado reciente. «Da un mensaje de optimismo. Es un optimismo que requiere trabajo. Un trabajo unido entre la cooperación internacional, el sector privado y el sector público», explicó. Enfatizó que esto «nos da la esperanza y el sentido de que hay una Bolivia posible».
El presidente de Cainco subrayó que la reconstrucción del país dependerá de la colaboración entre todos los sectores. «Esa Bolivia posible la tenemos que construir entre todos. Creo que los mensajes han sido muy claros por parte del presidente electo. Se vienen buenos tiempos», manifestó, aunque advirtió sobre la importancia del equipo que acompañará a Paz. «Hay que esperar el gabinete que va a acompañarlo, porque es muy importante el equipo que lo acompañe para poder hacer los cambios que requiere el país y poder acelerarlos», dijo.
Lo inmediato
Respecto a los desafíos inmediatos, Antelo identificó varios frentes prioritarios. El equipo de transición ya está evaluando «cómo han dejado el Estado, ver las cifras reales, ver toda la documentación para poder hacer esta planificación», con especial énfasis en la reducción del déficit fiscal, «uno de los problemas que tenemos hoy».
Entre las medidas urgentes, el dirigente destacó la necesidad de «asegurar el combustible para el sector productivo que hoy lo requiere, que es parte de las exportaciones que generan divisas», así como trabajar en el plan Bolivia Económico «para poder acceder al financiamiento internacional, volver a ser confiables y elevar la calificación de riesgo».
Antelo también señaló la importancia de reformar el marco normativo. «Cómo se resuelve en la Asamblea la aprobación de normativas que en realidad han ido frenando el crecimiento productivo del país y que no han permitido las exportaciones», citó como uno de los temas pendientes que requieren atención legislativa.
Un esfuerzo conjunto
El presidente de Cainco concluyó enfatizando la necesidad de coordinación. «Se tiene que trabajar en muchos frentes para poder contener y evitar una mayor recesión, evitar una mayor inflación que se pueda venir en el país. Por eso digo que se tiene que trabajar de la mano de todos, con el equipo técnico, con el gabinete ministerial, pero también trabajando de manera cercana con el sector privado para buscar ese dinamismo que necesita el país».
El mensaje es claro: tras años de confrontación, el sector privado ve en el nuevo gobierno una oportunidad de reconstruir puentes y trabajar conjuntamente para superar la crisis económica que atraviesa Bolivia.




















































































