El gobierno de Bolivia autorizó al sector privado a importar y exportar electricidad tras la aprobación del Decreto Supremo 5598. Así lo informó el pasado viernes el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli.
La medida, anunciada a finales de marzo por la administración del presidente Rodrigo Paz Pereira, elimina la exclusividad de la estatal Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) en el comercio internacional de energía.
En conferencia de prensa, Medinaceli explicó que, a partir de ahora, cualquier agente del mercado podrá participar en intercambios eléctricos internacionales. Esto es especialmente válido en zonas fronterizas, lo que representa un giro hacia un esquema más flexible y competitivo.
«Un mayor comercio internacional permitirá que, si exportamos electricidad, ingresen más dólares a la economía. Esto es clave para mantener un tipo de cambio estable», señaló la autoridad.
El ministro añadió que la reforma también restituye a las industrias la posibilidad de generar su propia electricidad mediante el uso de gas natural. Esta práctica había sido restringida en años recientes.
«Esto se retoma para que el sector privado pueda generar su electricidad, disminuyendo la presión sobre el sistema interconectado nacional», dijo Medinaceli.
El Decreto Supremo 5598 no solo redefine el rol del Estado en el comercio energético, sino que también posiciona a Bolivia en una nueva geopolítica regional. Al eliminar el monopolio de ENDE y alinear su normativa con los acuerdos bilaterales alcanzados con Brasil, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira busca transformar al país en un nodo energético clave.
Con todo, el Estado mantiene la rectoría para garantizar el acceso energético a precios que no sean prohibitivos.




















































































