La expedición Pipilintu (mariposa en aymara), a bordo de una balsa de totora construida artesanalmente en Huatajata, inició su último recorrido en Bolivia rumbo al Atlántico.
Fabien Gallier, Erwan Rolland, Thomas Merzlic y Benjamin Vaysse; cuatro navegantes franceses decidieron rendir homenaje al Bicentenario con una hazaña sin precedentes; recorrer 3.600 km. a remo y vela, desde Guanay hasta el Océano Atlántico.
Detrás de cada viaje está la presencia de la Armada Boliviana, que es parte del viaje desde su inicio. No solo brinda apoyo logístico y seguridad en una cuenca alta llena de desafíos naturales, además ofrece conocimientos clave para navegar, cuidar de la embarcación y recopilar datos ambientales.
La balsa hasta llegar a Guanay recorrió aproximadamente 210 kilómetros por los ríos Mapiri y Kaká, hasta Rurrenabaque, el martes se reanudó el viaje rumbo a Riberalta con el objetivo de llegar a Cachuela Esperanza.
El reinicio del viaje de Rurrenabaque hacia Riberalta marca el inicio de los 845 kilómetros finales en territorio boliviano, cerrando la etapa nacional de más de 1.200 km. en la que la Armada Boliviana fue guía y guardiana. Además la travesía internacional proyecta la cultura acuática más allá de las fronteras, posicionando a Bolivia como un País con una herencia fluvial viva.
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