En el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón, conducido por Diego Montaño, tres voces con experiencia diplomática coincidieron en un diagnóstico alarmante: la diplomacia boliviana atraviesa su momento más crítico y requiere reformas urgentes para recuperar institucionalidad, profesionalismo y presencia internacional.
Diagnóstico común: crisis institucional y aislamiento
Diego Pary, excanciller y exembajador ante la OEA y la ONU, afirmó que la diplomacia boliviana ha sido desatendida en los últimos años.
Señaló que se perdió capacidad de negociación, se desaprovechó la proyección internacional del país y se abandonaron las oportunidades de integración comercial y multilateral.
Lamentó la ausencia de una planificación a largo plazo y advirtió sobre el debilitamiento del equipo diplomático y la pérdida de espacios internacionales clave.
Gustavo Aliaga, diputado nacional y diplomático de carrera, hizo una revisión crítica de los últimos 18 años. Reconoció un momento inicial de transformación simbólica con Evo Morales, pero denunció que la Cancillería fue luego instrumentalizada políticamente.
Denunció la falta de continuidad institucional, la destrucción de la carrera diplomática y un aislamiento regional que ha debilitado el papel de Bolivia en el contexto latinoamericano.
Javier Vizcarra, abogado y diplomático, calificó la situación actual como un colapso total.
Afirmó que la academia diplomática fue destruida, el servicio exterior sustituido por improvisados sin formación, y que la institucionalidad ha sido anulada por decisiones políticas y judiciales.
Denunció la marginación de diplomáticos de carrera y cuestionó la falta de coherencia en el posicionamiento internacional, especialmente en relación con los BRICS, Mercosur y los bloques vecinos.
Propuestas para reconstruir la política exterior
Los tres expertos plantearon medidas concretas para reactivar la diplomacia boliviana:
- Crear un plan de relaciones internacionales a 10, 20 y 50 años.
- Institucionalizar el 70% del servicio exterior y profesionalizar los nombramientos.
- Recuperar una academia diplomática sólida, meritocrática y diversa.
- Reactivar relaciones bilaterales con países vecinos: Argentina, Perú, Brasil y Chile.
- Superar el aislamiento mediante una diplomacia pragmática y desideologizada.
- Retomar compromisos multilaterales y pagar cuotas a organismos internacionales.
- Promover acuerdos de libre visado, turismo y comercio con bloques estratégicos.
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Conclusiones: reconstrucción es urgente
Diego Pary enfatizó que Bolivia necesita una diplomacia basada en intereses nacionales y construida desde la diversidad. Propuso institucionalizar el servicio exterior y diseñar una política exterior de largo plazo.
Reconoció los errores del pasado, pero llamó a mirar al futuro con responsabilidad y visión estratégica, incluyendo la participación activa en BRICS y Mercosur si se alinean con los objetivos nacionales.
Gustavo Aliaga alertó sobre el abandono del Ministerio de Relaciones Exteriores, la pérdida de influencia regional y la precariedad de las representaciones consulares.
Defendió la reconstrucción de la academia diplomática y la institucionalización de la carrera. Propuso una política exterior vecinal sólida y un nuevo liderazgo técnico que recupere la voz de Bolivia en el ámbito internacional.
Javier Vizcarra denunció el desmantelamiento del servicio exterior y el uso político de la Cancillería.
Propuso una nueva legislación para el cuerpo diplomático, la derogación de la sentencia que anuló el escalafón, y una reconfiguración de la política exterior centrada en la meritocracia, el profesionalismo y la inclusión de diplomáticos formados, sin ideologización ni exclusión.





















































































