Según el director de Diagnosis, Julio Córdova, las encuestas previas a las elecciones generales lograron identificar la existencia de un voto oculto, pero no pudieron precisar hacia dónde se dirigía.
“En Bolivia en esta ocasión ha habido un voto oculto bastante considerable. No se ha identificado hacia dónde debe ir el voto oculto, de modo que, como en otras encuestas a nivel mundial, no ha sido una herramienta adecuada para precisar esa tendencia”, indicó en entrevista con La Razón Radio.
De acuerdo con los datos preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE), con el 92 % de actas computadas, el candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Rodrigo Paz, obtuvo 1.566.744 votos (32,1 %). Le sigue Jorge Tuto Quiroga, de la alianza Libertad y Democracia (Libre), con 1.314.821 votos (27 %). En tercer lugar, quedó Samuel Doria Medina, de Unidad, con 972.444 votos (19,9 %).
Córdova explicó que, aunque estudios reflejaron un porcentaje de indecisos cercano al 14 %, no pudieron anticipar que la mayoría de esos votos se inclinaría por el binomio Paz–Edman Lara, lo que resultó determinante en la jornada electoral.
Podría interesarle: Bolivia se une al club de las segundas vueltas en América Latina
¿Qué decían las encuestas?
Una semana antes de las elecciones, se difundieron tres encuestas. De Ciesmori e Ipsos, difundidas por Unitel; de Captura Consulting, publicadas por Red Uno y Cadena A; y Spie SRL, para El Deber.
En la encuesta de Ipsos Ciesmori, Doria Medina lideraba con 21,2 %, seguido de Quiroga con 20 %. Rodrigo Paz aparecía en tercer lugar con 8,3 %, mientras que Manfred Reyes Villa tenía 7,7 % y Andrónico Rodríguez 5,5 %. Los indecisos alcanzaban 13,3 %, los votos nulos 14,6 % y los blancos 5,2 %.
De Captura Consulting Doria Medina tenía 21,6 %, Quiroga 20 %, Reyes Villa 9,7 %, Rodríguez 7,2 % y Paz apenas 6,4 %. Los indecisos llegaban al 14,4 %, los nulos al 10,6 % y los blancos al 5 %.
En Spie SRL Quiroga encabezaba con 24,45 %, seguido de Doria Medina con 23,64 % y colocaba a Paz en sexto lugar con 4,04%. En este caso, los indecisos eran 5,1 %, los blancos 9,91 % y los nulos 5,74 %.
Para Córdova, el problema no fue que las encuestas no detectaran la existencia del voto oculto, sino que no lograron dimensionar su orientación. “El voto oculto estaba más que en los votos nulos de las encuestas. Estaba en los indecisos de las propias encuestas, es ese voto que mayoritariamente se ha ido hacia el binomio Paz-Edman Lara”, señaló.
El analista recalcó que esta limitación no es exclusiva de Bolivia, sino que se repite en países como Estados Unidos y otras naciones de la región. En todos los casos, dijo, los estudios de opinión encuentran dificultades para medir el voto oculto, incluso cuando se aplican preguntas de insistencia a quienes declaran estar indecisos.





















































































