El analista político Vladimir Peña, destacó que el exalcalde Percy Fernández Áñez fue un político irreverente que desafió los poderes establecidos y se ganó la simpatía de la población por su autenticidad y cercanía con la gente.
“(Hay) un merecido reconocimiento a la trayectoria dilatada de un hombre que lo define eso: el servicio público. Ser un constructor, un hacedor, un gestor público y también un personaje políticamente irreverente”, afirmó en entrevista con La Razón Radio.
Cerca de la media noche de este lunes, se reportó el fallecimiento, a los 86 años, del seis veces alcalde de la capital cruceña.
Para Peña, el carácter de Fernández le permitió trascender generaciones, pasar de los liderazgos cívicos y partidarios del siglo XX a convertirse en referente del municipalismo en el siglo XXI.
El analista recordó que Fernández dedicó más de dos tercios de las últimas tres décadas a gobernar Santa Cruz de la Sierra. Primero, desde el pavimento y las avenidas que llegaron a barrios periféricos; después, con infraestructura social; con módulos educativos, hospitales, parques y mercados.
Tractor amarillo
“El que extiende los servicios básicos, la obra pública, hasta el último rincón de la ciudad. Así que, si algo hay que recordarlo, es por esa capacidad que tenía, de saber llegar a todos los barrios de Santa Cruz, aunque sea con algo, pero que ha sabido llegar”, afirmó.
Recordó que, con su tractor amarillo, con el que solía llegar a los barrios para abrir calles y anunciar pavimentaciones, se convirtió en imagen de un estilo de gestión directa y cercana.
“Yo era muy pequeño, recuerdo, vivía afuera del quinto anillo. Uno de los primeros políticos que fue era Percy. Las calles de mi barrio eran de tierra, no tenían pavimento, losetas, y recuerdo cuando Fernández llegó al barrio, a la cancha del barrio, hubo todo un acontecimiento, y llegó en su tractor amarillo”, recordó.
Irreverencia política
Pero la irreverencia también lo acompañó en la política. Peña recordó cómo Fernández desafió a las logias cruceñas, se acercó a Evo Morales —incluso apoyó la campaña por la reelección en 2016, pese al rechazo mayoritario de Santa Cruz—, y al mismo tiempo mantuvo su propio caudal electoral. “Tenía apoyo. Esa autenticidad daba para muchas cosas y la gente le toleraba aquello que a otro político probablemente no lo hubieran hecho de esa manera”, comentó.
Su trayectoria no estuvo exenta de controversias, dijo. Desde exabruptos verbales hasta decisiones cuestionadas como la “liberación” del transporte público en 2005, que derivó en un desorden urbano aún no resuelto. Aun así, Peña asegura que, al hacer balance, el peso de su legado está en la obra pública y en su papel de modernizador del gobierno municipal.
De ‘pura cepa’
Los últimos años de Fernández transcurrieron lejos de la política. Enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson lo apartaron de los procesos judiciales pendientes y lo confinaron al ámbito familiar.
“Percy era un camba de pura cepa, como decimos acá. Un camba en todo el sentido de la palabra y en el buen significado de aquello”, concluyó Peña.





















































































