Dos economistas plantean diferentes maneras de encarar la suspensión de la subvención. Jorge Akamine defiende un modelo gradual y por sectores, mientras que Alberto Bonadona sostiene que lo mejor es hacerlo de golpe para no prolongar las consecuencias económicas que podría traer la medida.
En entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón, Bonadona explicó: “Si empezamos a cambiar de a poco, digamos que la gasolina, en vez de cobrar Bs 3.74 sube a 6 y después vamos a tener que subir a 7, ya no van a aguantar y si de ahí tienes que subir a 11 bolivianos el litro, ahí la cosa no va. En cambio, si tú subes a 11, y es una sola vez, el dolor también es una sola vez”.
Por su parte, Akamine señaló: “Considero que la eliminación del subsidio debería ser selectiva, pero el Estado tendría que darle esa labor al privado (…) Antes de que el MAS (Movimiento Al Socialismo) entre al gobierno tenías dos o tres grandes empresas que importaban el combustible, ellos vendían a los surtidores y cuando había diferencias en el precio, el gobierno les pagaba con notas de crédito para no generar pérdidas en las empresas”.
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Redes de contención social
A pesar de sus contradicciones en relación al cómo y cuándo eliminar la subvención, ambos expertos coincidieron en que esta medida tiene que estar acompañada de mecanismos de contención social que protejan a sectores vulnerables que no cuentan con una fuente de ingreso fijo.
Bonadona indicó que este es uno de los requisitos que establece el Fondo Monetario Internacional (FMI) para conceder un préstamo a un país. Los gobiernos se ven obligados a asumir una serie de compromisos, conocidos como: condicionalidad de política económica.
“Antes no pedían esto, pero ahora exigen que debe existir algún tipo de transferencia directa a la gente más vulnerable de la sociedad, o sea, a los más pobres, esto para no causar una catástrofe”, afirmó.
Por su parte, Akamine señaló que esta compensación económica debería beneficiar a los sectores vinculados al transporte, a través de bonos, pero señaló que es el gobierno de Rodrigo Paz, el que debe definir cuál es la mejor forma de hacerlo tras un diagnóstico.
Finalmente, Bonadona exhortó a que la población debe tener paciencia porque problemas como la escasez de combustibles, dólares o la inflación no tendrán soluciones “caídas del cielo” ni serán inmediatas. “No podemos ser duros con ellos en este momento, porque hay que darles un tiempo para ver cómo se bandea esta situación que es exageradamente compleja”, culminó.




















































































