Unas 200 vendedoras de comida callejera en La Paz y El Alto son capacitadas por personal del restaurante Gustu para convertirse en un atractivo turístico de la gastronomía boliviana y que el país pueda recomendarles a los turistas que coman sin miedo en la calle.
Sumaya Prado, gerente de Gustu, dijo a La Razón que se trata de un segundo programa piloto. El primero quedó trunco debido a la pandemia del COVID-19, pese a que incluso fue visualizado por la cadena internacional Netflix.
El piloto se realiza en alianza con la fundación Coca Cola y será presentado oficialmente a fines de este mes. Incluye a vendedoras de anticucho, sajta, thimpu, rellenos y otros alimentos que se comercializan en las calles de La Paz y El Alto.
“Hemos capacitado durante cinco meses a 200 vendedoras de comida tradicional callejera boliviana ubicadas entre La Paz y El Alto en zonas específicas”, explicó Prado a este medio.
Se trabajó con vendedoras de comida en la Ceja y la feria 16 de Julio de El Alto y del centro y zona Norte de la ciudad de La Paz.
Comida
“El boliviano come en la calle, por lo menos una vez a la semana lo hace, la gastronomía callejera es uno de los pilares fundamentales de la gastronomía boliviana. Y además los saberes que guardan estas señoras son un legado vivo de nuestra cultura gastronómica”, acotó Prado.
El objetivo, además de impulsar los niveles de venta para mejorar sus condiciones de vida de las comerciantes de comida callejera, está en preservar esos sabores y saberes que son parte del patrimonio y legado cultural de Bolivia.
La gerente de Gustu explicó que el trabajo se difundirá a nivel mundial para impulsar el turismo gastronómico de Bolivia.
La capacitación se realizó puesto por puesto, una por una, y se les enseñó sobre higiene, manipulación de alimentos, atención al clientes y marketing.
“Las 200 señoras han sido capacitadas una por una porque no sirve llevarlas a un aula porque ellas tienen condiciones especiales. No hemos tocado lo que ellas saben hacer que es cocinar, no tocamos sus recetas, sino sus prácticas para hacerlas más seguras”, informó.
“Bolivia será uno de los pocos países del mundo que le recomendará al turista que coma en la calle y es seguro”, remarcó Prado.
Certificadas
Además, de la capacitación, las señoras serán certificados por una universidad y Gustu está poniendo atrás su marca porque “ellas son las mejores y están perfectamente capacitadas”.
Gustu confía en que este programa va revolucionar la calidad de la comida callejera en Bolivia y en atención al cliente.
“Nuestro sueño es que la comida callejera boliviana sea el principal atractivo turístico en la comida boliviana”, dijo y aseguró que luego de La Paz apuntan a otros departamentos.
Gustu es un restaurante de alta cocina en La Paz y uno de los mejores de la región. Se centra en revalorizar la gastronomía y biodiversidad del país a través del uso exclusivo de productos bolivianos.





















































































