Introducción: el Tigre vive en un eterno día de la marmota; la repetición inexorable y “ad nauseam” de los mismos hechos. Crespo lleva más de 400 días como presidente y solo tenía que llamar a elecciones hace más de un año. Dice constantemente que no se aferra al cargo pero no hace otra cosa que atornillarse. El enésimo fallo judicial/constitucional convoca al voto pero nadie sabe la fecha.
El estado de descomposición institucional ha permeado a todos los estamentos, provocando desapego/desafección, enojo supino, bronca total. Y lo peor está por llegar: ¿quiénes serán los candidatos? Nadie sabe.
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El Tigre, contra los elementos
El Tigre está en caída libre y el equipo (y la hinchada menguante) se contagian, sin remedio. La vuelta de los octavos del torneo amistoso coloca de nuevo al Tigre en cancha. El rival, un enchufado FC Universitario; el escenario, un despoblado Capriles en la “Llajta”. Zago opta (otra vez) por colocar el plantel alterno.
Nudo: en la foto de los capitanes con los árbitros aparece Ursino, de capitán. Extraño premio después del grave error del martes. Más rara aún es su posición en la cancha: con Quiroga y Leo López en el “doble cinco”, el argentino-boliviano se coloca como volante por derecha, para asociarse con el punta Flores.
En el día de la marmota, los laterales siguen siendo un dolor de cabeza: ni Dilan Saavedra ni Daniel Lino dan la talla. Arriba, Godoy es un simulacro de delantero centro. La primera parte termina con un justo dos a cero a favor del “manzanero” de Thiago Leitao: dos contras del local, dos perdidas de pelota de la visita. Nadie vuelve.
Desenlace: en la segunda parte, Zago trata de arreglar el desaguisado. Mete a Quaglio en el medio por izquierda (en vez de López) para que Ursino vuelva al medio (y García cambie de banda, a la derecha). Pura improvisación. El juvenil (18 años) cruceño Sebastián Altamirano entra para jugar de lateral derecho; la enésima prueba.
El Tigre, como el año pasado, carece de garra; no tiene fútbol, ni ideas. Zago, tampoco. El tercer cambio es Hugo Guzmán Vaca (un diez) por Godoy (un nueve). Y Castro Neto (un central) por Quiroga (un cinco).
Chiatti hace un “Ursino” y se autoexpulsa sobre el final, pateando patéticamente el banderín del “corner”. ¿Qué está pasando en el Tigre? El “score” final es un sonrojante/humillante tres a cero en contra.
Post-scriptum: la semana “horribilis” acaba con una goleada en contra. Y el mes de febrero puede terminar con la eliminación de la Libertadores (el próximo martes en Salvador de Bahía). El Tigre está al borde del abismo y sigue dando pasos hacia adelante. Entre todos lo mataron y él solito se murió. Van a disculpar mi pesimismo.















































































