“Bolívar llega a los cien años como el mejor equipo e institución de Bolivia, eso creo que es merecido por los logros y lo que se ha conseguido hasta ahora”, aseguró Ramiro Vargas en un contacto con el programa deportivo Marcas de La Razón en conmemoración al centenario del Club Bolívar.
El lateral derecho evocó con orgullo la trayectoria de la Academia y destacó que en el ámbito futbolístico el club ha evolucionado en todos sus aspectos.
“Más bien Bolívar ha ido evolucionando, los otros clubes se han quedado, Bolívar ha tratado de ir a la par del fútbol moderno”, dijo.
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Asimismo, aseguró que la llegada del empresario Marcelo Claure al club pudo dar pie a la mejora tanto del plantel deportivo, así como de la infraestructura.
“La llegada de Marcelo Claure le ha hecho mucho bien porque en el sostén económico para hacer ese tipo de trabajo creo que es muy importante, ha hecho que Bolívar tenga mucha distancia (en comparación) con los otros clubes”, sostuvo.
El nombre de Ramiro Vargas resuena con fuerza en la historia de la Academia, un lateral derecho que formó parte del primer plantel y personificó la entrega, la garra, la solidez y el amor por la camiseta celeste durante ocho años.
“Yo llegué a Bolívar a finales del 78, formé parte del primer plantel desde el 79 hasta el 86”, detalló.
En una época donde la solidez defensiva era un pilar fundamental, Vargas aportó seguridad y jerarquía a la zaga bolivarista, frustrando los embates rivales con su anticipación y su potente quite.
Pero la contribución de Vargas no se limitaba a la contención. Su espíritu aguerrido lo impulsaba a sumarse al ataque con determinación que le permitió participar seis años consecutivos en la Copa Libertadores, cuatro de ellos: llegó como campeón y dos veces como subcampeón.
“El 79 salimos campeones y a partir de seis años fuimos a la Copa (Libertadores). Carlos Borja y yo somos los tetracampeones del Bolívar, y dos años más de subcampeones; de ocho (años que estuve en la Academia) fui seis veces a la Copa Libertadores”, recordó Vargas.
En este año de celebración centenaria, la figura de Ramiro Vargas se agiganta como un símbolo de una época dorada del Club Bolívar. Su paso por la institución dejó una huella imborrable, un legado de garra y compromiso que inspira a las nuevas generaciones de futbolistas y que se suma a la rica historia de un club centenario que sigue mirando al futuro con la misma pasión de siempre.
Su nombre se inscribe con letras de oro en la memoria celeste, como un gladiador que defendió con honor la banda derecha y contribuyó a engrandecer la leyenda del Bolívar.















































































