Introducción: Bolívar se juega la vida en Lima. Sporting Cristal, también. Robatto deja a Ervin Vaca en la banca; y deja a Justiniano otra vez solo en la contención. Lo que más sorprende no es la tozudez del argentino, sino sus equivocaciones de entrada: su goleador Fábio Gomes queda en la banca. Los celestes peruanos colocan un 4-4-2 para defenderse.
La hinchada local grita contra su presidente. Los celestes paceños juegan de verde; ese fue uno de sus primeros colores, allá por 1928. En el recuerdo, los dos jugadores que fueron campeones con ambos equipos: Horacio Raúl Baldessari y el querido Jorge Hirano.
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Nudo: la primera y única desatención defensiva de Bolívar conlleva el gol de “Caute”. Todos miran, todos se reclaman (Cordano hace la estatua, otra vez). Cristal tiene un “killer”; los bolivaristas, no. Los de Robatto poseen la pelota (terminarán la primera parte con una tenencia insulsa del 70%). No dispararán ni una sola vez al arco de Diego Enríquez. Ramiro desaparecerá; cuando lo marcan de manera pegajosa (algo que no pasa en nuestro torneo local), el once no brilla.
La única chance clara de gol es desaprovechada de manera escandalosa por Dorny Romero. Y Fábio en la banca. Los centros desde los costados (con los activos “Pato” y “Papu”, pareja de dibujos animados que aparece y desaparece) son intrascendentes pues Dorny con su escasa altura (1.73 metros) no es rematador de cabeza. Todos lo sabemos, menos Robatto. La victoria de Palmeiras en Asunción se conoce durante la primera parte. Todos juegan para Bolívar, menos Bolívar.
Desenlace: en el descanso, Robatto no reacciona. La testarudez no tiene fin. La segunda parte arranca idéntica que la primera: otro error en la zaga, otra equivocación de Cordano, otro gol de Cauteruccio. El puesto de arquero (junto a los laterales) marca hoy en día la diferencia en el fútbol moderno: el Inter y el PSG tienen dos grandes guardavallas; el Barsa, no. Bolívar, tampoco. La apuesta ofensiva de Robatto es hermosa pero no tiene equilibrio. Este diseño del plantel también es culpa de su señor presidente, mister Claure. A la hora, entra Fábio y… el central venezolano Ramírez. Los Sagredo van como laterales. Se me terminan las palabras para calificar la tarea táctica/estratégica de Robatto. En la única que Ramiro queda sin marca, anota otro golazo para el descuento; es el quinto en su cuenta personal.
Post-scriptum: Bolívar, colero de grupo, se puede quedar sin nada en el año de su Centenario. Fuera de la Libertadores y Sudamericana. ¿De qué se va a disfrazar Claure? Es la peor pesadilla del plutócrata que dice que se va del club en diciembre. Robatto se marchará antes.















































































