Introducción: ¿quién defiende al Tigre? Los dirigentes, ex dirigentes y aspirantes a dirigentes están inmersos en una lucha/angurria interminable por el poder. Un nuevo amparo constitucional pone en riesgo las elecciones de este sábado. Una comisión de la asamblea de socios pide que se entregue el club en tres días. Mientras tanto, nadie lucha por lograr horarios/días decentes. Se debe dos meses al plantel. Graniza media hora antes del partido; estamos tres mil hinchas (a pesar de que las mujeres stronguistas tienen entrada libre por el Día de la Madre).
Bustos coloca a Saavedra en el lateral derecho; se arrepentirá. También pone a Chura de titular. ¿De verdad no tiene un hueco en la selección? El entrenador de ABB, Pablo Godoy, dirige desde la bandeja baja de la Preferencia. Rea, la sorpresa de la “Verde”, no está; también cumple sanción. El Tigre necesita los puntos para empatar con Bolívar en la segunda plaza.
Nudo: los gualdinegros no logran igualar la intensidad (y la pierna fuerte) del “submarino amarillo”. Un cañonazo de Chura (la barrera se abre) rinde tributo a los 91 años de la batalla de Cañada Strongest. ABB tiene más la pelota, pierde el respeto al decano. El partido es malo y frío, como la noche. El empate de Marco Salazar hace justicia.
La banda derecha del Tigre es un coladero; por ahí llegarán los dos goles de la visita. Bustos reaccionará tarde y al final acabará sacando a Dilan para meter a Altamirano. El Tigre tiene otro problema: la contención. Quiroga defiende en solitario. Otro cañonazo de Amoroso pone un “score” engañoso antes del descanso.
Desenlace: el segundo empate de ABB provoca de nuevo la reacción atigrada. Entonces, Bustos se equivoca otra vez. Saca a Godoy para meter a García con el marcador igualado. Si vas a tirar centros, ¿para qué quitas a tu mejor cabeceador? Desde la Preferencia, bajan protestas contra Adrián Jusino. Pagan justos por pecadores. La hinchada es soberana pero no se escuchan gritos ni contra Asbún, ni contra Crespo, ni contra la Federación, ni contra los dos candidatos, ni contra Bustos.
En el último minuto, el capitán sube por enésima vez, convertido en un centro delantero más. Hace partidos que busca su gol, hace rato que quiere tapar bocas. En palomita, desde el punto de penal, se tira en plancha y conecta un hermoso testarazo. Es el tres dos final. Jusino festeja -entre sereno y orgulloso- con la curva sur; mostrando el cintillo de capitán. Es su dulce/justa venganza.
Post-scriptum: la crisis institucional ha desembocado en una telenovela desagradable, en una farsa. Solo se salva la sufrida hinchada, un capitán y su cintillo al aire.
















































































