Introducción: es una final para Bolivia (aunque pensará más en Chile). Los dos últimos empates en El Alto obligan al equipo de Villegas a buscar puntos en los dos partidos que quedan afuera: hoy en Venezuela, luego en Colombia. Es una final para ambos (para los venezolanos sería su primer Mundial).
Bolivia viste de blanco: así lo hizo durante sus primeros 30 años de vida (de 1926 hasta 1957 cuando adoptó el verde). Ningún venezolano del onceno titular juega en su país: cuatro lo hacen en Brasil, dos en Argentina y en Chile y uno en la primera división de la liga española, entre otros. Bolivia tiene siete legionarios, todos en ligas extranjeras menores. Always Ready es el equipo que más aporta en el “eleven” titular: tres.
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Nudo: Villegas sorprende a propios y extraños. Es un improvisado dibujo. Medina, Haquín, Efraín Morales y Roberto Carlos Fernández son los defensas. Tres de corte defensivo van al medio: Cuéllar, Villamil y Ervin Vaca (se sobrepondrán). Y tres, arriba: “Viru” Paniagua (¿está mejor que el “Papu”?) y Lucas Chávez por los costados y… Terceros, de falso nueve (aún así será el mejor). ¿Cuántos partidos disputó Miguelito en esa posición? Los llamados a ser delanteros centros (Monteiro y Algarañaz) esperan en la banca.
Un gol insólito a los cinco minutos (“blooper” de Viscarra) pone en ventaja a la Venezuela del argentino Fernando Batista que ganará con muy poquito. La verde que va de blanco apuesta por una tenencia intrascendente de la pelota. Bolivia no tiene peso. Es un boxeador livianito peleando con pesos pesados. Carece de profundidad y agresividad; tampoco tiene un nueve.
Es la diferencia con Venezuela: la Vinotinto si posee un “killer”, se apellida Rondón y se llama Salomón. Él hace el segundo a la media hora (en otro error defensivo boliviano). Este segundo gancho deja sin reacción a los de Villegas que recurren al pelotazo a un nueve que no existe.
Desenlace: los esperados cambios no llegan después del descanso. Solo entra Villarroel por Cuéllar. Ervin Vaca se pone de cinco en una posición donde no juega en Bolívar. La lógica reacción no llega nunca. Villegas reacciona tarde y hace cambios ofensivos (con Algarañaz y Robson) a falta de quince para el final. También cambia el dibujo con tres centrales y dos carrileros. El técnico sigue buscando.
Post-scriptum: el puesto séptimo (el del repechaje) queda a cuatro puntos. El verdadero proceso en el fútbol boliviano –-más allá de la valiente apuesta por los jóvenes- debe pasar por armar campeonatos competitivos, tener potentes divisiones juveniles en todos los clubes y exportar a ligas de renombre. El resto es charla.
(07/06/2025)















































































