Países ricos y en desarrollo negocian a marchas forzadas este jueves en Roma para tratar de acordar mecanismos financieros capaces de salvaguardar la biodiversidad del planeta, cuatro meses después del fracaso de las negociaciones de la COP16 en Colombia.
El tiempo apremia, y los millones faltan para que el mundo cumpla con su objetivo de atajar, de aquí a 2030, la deforestación, la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación. Lacras todas ellas que ponen en peligro la alimentación de la humanidad y la supervivencia de millones de especies amenazadas de extinción.
Este propósito fue el resultado del acuerdo histórico de Kunming-Montreal. Firmado a fines de 2022, y se articula en un programa de 23 objetivos a cumplir de aquí al final de la década.
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COP16 en Roma
El más emblemático de ellos prevé convertir en áreas protegidas el 30% de las superficie terrestre y marítima. Se trata de un porcentaje más ambicioso que el actual, 17% y 8% respectivamente según datos de Naciones Unidas.
Según el calendario inicial, los 196 países firmantes debían acordar en la COP16 de Cali, a fines de 2024, la manera de financiar esta hoja de ruta.
Dicha hoja de ruta prevé aumentar a 200.000 millones de dólares anuales de aquí a 2030 el gasto dedicado a la protección de la biodiversidad. Dicho montante incluye 30.000 millones de dólares de ayuda de los países más desarrollados a los países pobres.
(27/02/2024)





















































































