La tensión entre el presidente Donald Trump y el gobernador de California Gavin Newsom alcanzó un nuevo nivel. La Casa Blanca ordenó el despliegue sin precedentes de la Guardia Nacional de California. La medida se produjo en medio de protestas y disturbios. Los Ángeles vivió días de caos desde el pasado viernes.
El viernes 6 de junio de 2025, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) propiciaron una serie de redadas a gran escala en Los Ángeles y desataron una ola de protestas. Manifestantes denunciaron arrestos arbitrarios y enfrentamientos con agentes federales. Se reportó vehículos incendiados, entre ellos robotaxis de la empresa Waymo y disturbios generalizados.
La respuesta de Trump
El presidente Trump calificó las protestas como “turbas violentas e insurreccionales” y responsabilizó directamente a Newsom por “incitar el caos”.
El 6 de junio el presidente Trump ordenó la movilización de la Guardia Nacional de California. Amparado en la sección del Código de Estados Unidos, el presidente tiene la autoridad de convocar a la Guardia Nacional a servicio federal. Esto puede ocurrir bajo ciertas circunstancias, como una invasión o una rebelión contra el gobierno federal.
Ordenó la movilización de la Guardia Nacional de California.
Pasó por alto la autorización del gobernador. Inicialmente desplegó 2.000 efectivos, cifra que aumentó a más de 4.100 miembros, además de 700 Marines enviados a Los Ángeles.
Desafío legal al gobierno federal
El gobernador Newsom calificó la medida como “ilegal e inconstitucional” con el argumento de que el estado mantenía el control de la situación.
El lunes 9 de junio de 2025, el fiscal general de California, Rob Bonta, presentó una demanda contra la administración Trump y el Departamento de Defensa, a los que solicitó el cese de la federalización de la Guardia Nacional.
“Trump está fabricando el caos para justificar una intervención federal que no tiene sustento legal ni moral”, denunció Newsom.
Conflicto con ecos políticos y jurídicos
Para Trump, la intervención federal refuerza su promesa de “orden y ley” ante su base electoral. Para Newsom, la disputa lo coloca como líder opositor a las políticas de Trump, en un contexto de especulaciones sobre su potencial candidatura presidencial en 2028.
“Éste es un momento decisivo para el federalismo estadounidense”, opinó Joyce White Vance, exfiscal federal, que señaló que el resultado del litigio podría redefinir la relación entre los estados y el gobierno federal.
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Escenarios futuros
De prosperar la demanda de California, la Casa Blanca podría invocar la Ley de Insurrección de 1807, que autoriza el uso de fuerzas federales en funciones policiales una medida que marcaría un giro aún más agresivo en la estrategia presidencial.
La tensión se amplifica por el carácter “donante” de California, que aporta más en impuestos federales de lo que recibe. Analistas en la televisión estadounidense, advierten que posibles recortes de fondos federales podrían intensificar la crisis política y económica.
El enfrentamiento entre Trump y Newsom por el control de la Guardia Nacional representa mucho más que una pugna entre líderes: es un desafío al equilibrio de poder entre los estados y el Gobierno federal. El resultado definirá no solo el futuro de California, sino también el alcance del poder presidencial en tiempos de crisis.




















































































