Denuncias penales y una tormenta de insultos bajo el lema «no odiamos lo suficiente a los periodistas»: la hostilidad del presidente argentino Javier Milei hacia buena parte de la prensa crece en los albores de una nueva campaña electoral.
«Mierdas», «basuras humanas», «mandriles» y «prostitutas de los políticos» son algunos de los insultos que Milei le dedicó en las últimas semanas a periodista en discursos, entrevistas y en sus redes sociales, donde fueron amplificados por sus seguidores.
En lo que va de año, Milei denunció por «calumnias e injurias» a ocho periodistas. Dos de los reclamos ya fueron desestimados por la justicia.
Una investigación del diario La Nación contabilizó 410 ataques a la prensa en discursos y entrevistas durante el primer año de presidencia de Milei, con más de 60 periodistas señalados por su nombre.
El presidente dice que es «acción y reacción»: «A los que yo les pego es muy sistemático, no son periodistas, son mentirosos», sostuvo en una entrevista radial.
«Toda esa mierda de periodistas me han dicho incestuoso, zoofílico, homofóbico, nazi», afirmó en el canal de streaming Neura. «Después les viene el regreso y no se lo bancan (no lo soportan)».
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Prensa argentina
Milei repite en sus redes sociales desde hace meses el lema «No odiamos lo suficiente a los periodistas» resumido en la sigla «NOLSALP»
El politólogo Gustavo Marangoni considera que la disputa con el periodismo «es un tema central» para un gobierno que «definió que la batalla cultural, como llama a la cuestión narrativa, está en el centro de la escena».
Para el periodista Hugo Alconada Mon, del diario históricamente liberal La Nación, los ataques del presidente se centran «en aquellos que pueden afectar o complicar la mirada de los ciudadanos que en ciertas circunstancias podrían votar por Milei».
Shila Vilker, directora de la consultora Trespuntozero, opinó que «en esos casos se neutraliza el centro, aumenta la polarización. Y queda claro el mensaje: no hay lugar para los tibios».
Alconada Mon afirmó haber sido objeto de intentos de piratería informática. Tras revelar en mayo un «plan de inteligencia» estatal que, según explicó, abriría la puerta a la vigilancia de periodistas y otros actores sospechosos de «erosionar la confianza» en el gobierno.
Dato
La presidencia confirmó la existencia del plan, pero tales intenciones comerciales.
El maltrato a periodistas «es un rasgo que Milei mostró desde hace años, aunque durante las últimas semanas se ha exacerbado un poco. A medida que el gobierno fue perdiendo el control de la agenda pública», señaló Alconada Mon a la AFP.
Las últimas semanas fueron delicadas para el Ejecutivo, en medio de crecientes dudas sobre la capacidad del Banco Central para reconstruir sus reservas. Así como sobre los resultados de su gestión en términos de inversión y recuperación económica, más allá del éxito en la lucha contra la inflación.
Para Vilker, «las polémicas generadas por los insultos le permiten imponer y dominar la agenda mediática. Desviando la atención en temas que perjudican la imagen del gobierno o lo obligan a tomar una postura defensiva».
A su vez, con los ataques, Milei «consolida a su núcleo duro y ratifica su rol como máximo representante de la antipolítica. Es un activo que debe revalidar de cara a las próximas elecciones legislativas» de medio término, sostiene el analista.
En octubre, Milei buscará ampliar su base parlamentaria, aún escasa en comparación con su popularidad personal (poco más del 40% de imagen positiva).





















































































