La decisión del presidente Donald Trump de despedir a la directiva de la Reserva Federal (Fed) Lisa Cook ha marcado una drástica escalada en sus esfuerzos por controlar el banco central estadounidense, una postura que pone en riesgo la independencia de la institución.
Durante meses, el mandatario estadounidense ha pedido al banco que recorte excesivamente las tasas de interés, criticando repetidamente al presidente de la Fed, Jerome Powell, por llegar «demasiado tarde» y calificándolo de «imbécil».
Sin embargo, los responsables de la política monetaria han mantenido estables las tasas de interés. Mientras monitorean los efectos de los amplios aranceles de Trump sobre los precios.
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Trump
Al destituir a Cook, el presidente podría añadir una nueva voz a la junta directiva de la Fed para intentar influir en las tasas de interés a su favor.
Tras solicitar su renuncia la semana pasada, Trump publicó una carta el lunes por la noche en la que anunciaba su despido «con efecto inmediato».
La decisión citaba acusación de declaraciones falsas en sus créditos hipotecarios y afirmaba que «hay suficientes causas para retirarla de su puesto».
Pero Cook rechazó el martes la insólita propuesta de Trump de destituirla. Alegando que no tenía autoridad legal para hacerlo. «No voy a renunciar», dijo Cook, la primera mujer afroestadounidense al formar parte de la junta directiva del banco central, en un comunicado compartido a la AFP por su abogado, Abbe Lowell.
«El presidente Trump pretendió despedirme ‘con causa justificada’ cuando no existe causa legal alguna y no tiene autoridad para hacerlo», añadió.
Lowell afirmó: «Presentaremos una demanda para impugnar esta acción ilegal».




















































































