Las lluvias torrenciales, que provocaron desbordes de ríos e inundaciones, se cobraron 64 vidas hasta este lunes y otros tantos desaparecidos en el este y centro de México, donde pobladores de varias zonas trabajan para habilitar caminos que permitan la llegada de alimentos y otros suministros.
Hay decenas de comunidades todavía inaccesibles por tierra debido al bloqueo o la destrucción de carreteras en las áreas más afectadas por las lluvias de la semana pasada. Especialmente intensas el jueves, en los estados de Veracruz, en la costa Atlántica, e Hidalgo y Puebla, en el centro del país, afirmó este lunes la jefa nacional de Protección Civil, Laura Velázquez.
En Hidalgo, donde se reportan 43 de los 65 desaparecidos en el país, decenas de militares y cientos de habitantes trabajan con picos y palas. Todo para habilitar las vías de acceso a sus comunidades, constató la AFP.
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Otros pobladores abandonan sus hogares por los cerros, cargando las pertenencias que pudieron rescatar tras el desastre.
«Caminamos dos horas y media entre el lodo, atravesando veredas y los derrumbes. Está todo bien deshecho, no tenemos víveres, no tenemos comida, nada». Eso afirma Marco Mendoza, agricultor de 35 años, tras buscar infructuosamente alimentos en tiendas de Tenango de Doria, el principal núcleo urbano de la zona.
Las tiendas del centro del municipio no tienen energía eléctrica y los pobladores se concentran en la plaza central. Para indagar sobre la apertura de caminos y el arribo de ayuda.
Francisco Hernández, agricultor de 63 años del vecino poblado de El Texme, a unos 4 kilómetros de Tenango, dice que el desborde de un río cercano los dejó «incomunicados».
«El día de ayer [domingo] estuvimos trabajando con más de 100» personas, explica. «Estamos encerrados».





















































































