Cientos de miles de viajeros de Estados Unidos se enfrentarán a la cancelación de sus vuelos este viernes, en una jornada que se prevé caótica por la orden del gobierno de reducir el tráfico aéreo debido a la falta de personal por la parálisis presupuestaria.
Entre otros, se verán afectados los tres aeropuertos de Nueva York y los tres que dan servicio a Washington, además de los de Chicago, Los Ángeles, San Francisco, Miami, Boston, Filadelfia, Atlanta y Dallas.
American Airlines y United Airlines, dos de las principales compañías aéreas regulares estadounidenses, informaron a la AFP que reducirán su actividad en un 4% a partir del viernes y durante todo el fin de semana. Eso supone «alrededor de 220 vuelos cancelados cada día» para la primera y «menos de 200 vuelos el viernes y el sábado» para la segunda, aseguraron.
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Tráfico aéreo
Delta, otro importante actor de la industria aérea del país, prevé alrededor de 170 cancelaciones el viernes de «aproximadamente 5.000 salidas diarias».
La parálisis presupuestaria que obliga a cerrar servicios públicos federales es la más larga de la historia de Estados Unidos, y ha dejado sin su salario a decenas de millas de controladores aéreos, personal de seguridad aeroportuaria y otros trabajadores, lo que provoca escasez de personal en el sector.
El gobierno de Donald Trump anunció el miércoles una reducción del 10% en el número de vuelos en cuarenta de los aeropuertos más importantes de Estados Unidos a partir del viernes.
Las autoridades quieren reducir «la presión» antes de que ocurra un accidente.





















































































