Al menos 25 personas murieron este miércoles en uno de los peores bombardeos rusos en el oeste de Ucrania, un ataque que coincidió con una infructuosa visita del presidente Volodimir Zelenski a Turquía para reanudar las negociaciones de paz.
Tras reunirse con su par turco Recep Tayyip Erdogan en Ankara, Zelenski expresó su voluntad de que se reanuden los canjes de prisioneros con Rusia «de aquí a finales de año».
Su visita a Turquía, sin presencia rusa, buscaba reactivar la participación de Estados Unidos en los esfuerzos para poner fin a la invasión rusa, iniciada en 2022. Pero el encuentro estuvo marcado por la ausencia de Steve Witkoff, el principal enviado del presidente Donald Trump.
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Ucrania
El Kremlin, por otro lado, se negó a comentar una información publicada por el medio estadounidense Axios según la cual estuvo trabajando en un plan de paz secreto con Washington para poner fin al conflicto.
El ejército ruso, mientras tanto, siguió bombardeando ciudades e infraestructuras energéticas ucranianas antes del inicio del invierno boreal.
En Ternópil, en el oeste del país, un ataque alcanzó dos bloques de vivienda. En las fotos publicadas por las autoridades aparecen edificios destruidos, con enormes incendios visibles a través de ventanas rotas.
Al menos 25 personas murieron, entre ellas tres niños, y 92 resultaron heridas, indicaron los servicios de emergencia.
Oksana, de 46 años, se dirigió a su trabajo cuando los ataques rusos cayeron sobre la ciudad. No tiene noticias de su hijo de 20 años, que se quedó en uno de los departamentos.
«Lo llamé y le dije: ‘Bogdan, vístete y sal’. Él me respondió: ‘Mamá, no te preocupes, todo va a estar bien’. Pero ya es demasiado tarde», declaró a AFP.
«Llevamos esperando desde esta mañana y aún no lo han encontrado», añadió su hermana, Natalia Bachinska.





















































































