El viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, aseveró de la existencia de un nexo directo entre dirigentes del Norte de Potosí y del Trópico de Cochabamba para generar una asfixia al país, una “guerra híbrida” y ocultar los vínculos con el narcotráfico.
La autoridad indicó que el Jiliri Apu Mallku y el segundo mayor de la región de Potosí visitaron la zona del Trópico en el marco de reuniones previas a la protesta y el bloqueo de caminos que, en su criterio, tenían un tinte político, pero que estaba disfrazadas de demandas sociales.
“La pregunta era, ¿existe vinculación? Estoy plenamente seguro de que esas dos personas y estas otras que han formado parte del entorno político y también han sido aprehendidas, me refiero a Ramiro Cucho, han tenido contacto con esa exautoridad (Evo Morales)”, señaló.
La semana pasada en un intento de restablecer el tránsito de las vías de Potosí hacia Oruro, tres policías y un estudiante de secundaria fueron asesinados por bloqueadores afines al expresidente Evo Morales, tras la violencia desatada en el municipio de Llallagua, Potosí.
Tras estos operativos y muertes, el gobierno develó la existencia de plantaciones de marihuana y laboratorios de cocaína en cercanías de ese municipio.
Aguilera manifestó que los movilizados buscaban generar “un manto de encubrimiento” de 63 carpas solares donde se cultivaba marihuana, que iba a producir 14 toneladas del estupefaciente, así como de la presencia de extranjeros vinculados al narcotráfico.
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“Esto permite comprender cómo estas características vinculadas con la guerra híbrida, mezcladas bajo un paraguas de protestas sociales pretenden subvertir el orden constitucional, primero en cuanto a las elecciones y segundo en impedir el mandato constitucional del presidente. Han pretendido generar luto y muerte”, señaló.
Según la autoridad, la Policía Boliviana identificó al menos a 19 personas, de las cuales dijo que ocho aprendidas por formar parte de estas actividades ilícitas.
Aguilera también afirmó que se logró establecer cuatro trincheras, desde donde dispararon con armas de fuego a los policías en el operativo de desbloqueo de las carreteras.
“Estos hechos no son aislados, proceden de una planificación que, en todo caso, repito, pretendía la generación de muerte y de luto no solamente en las filas de la Policía Boliviana”, reiteró.
Insistió que estas movilizaciones se escudaban el bajo un paraguas político que pretendían encubrir actividades de narcotráfico.
“Esto es terrorismo y lo que corresponde es que el Estado boliviano, en este caso, las entidades encargadas tengan el mayor rigor, porque ese tipo de circunstancias han demostrado un financiamiento, una planificación y un odio excesivo”, indicó.





















































































