La expresidenta Jeanine Áñez denunció, a través de su cuenta en X, que el proceso en su contra por el denominado caso Golpe de Estado I se sostiene en declaraciones manipuladas por el Ministerio Público.
Según Áñez, el abogado Óscar de la Fuente, quien firma junto a la exdiputada del Movimiento Al Socialismo (MAS) Lidia Patty en calidad de “afectado”, reveló que sus declaraciones fueron tergiversadas para incriminar a la exmandataria, a Luis Fernando Camacho y a Marco Pumari.
Los tres fueron figuras “clave” en las protestas poselectorales de noviembre de 2019.
Jeanine Áñez
El fiscal Omar Mejillones, según Áñez, es responsable de esta supuesta manipulación.
“Éste es un hecho más que reafirma que el viciado proceso judicial en contra de los defensores de la democracia ha vulnerado el derecho fundamental a la libertad, al juicio justo y a la verdad”, sostuvo la exmandataria.
Áñez exigió una investigación inmediata por parte del fiscal general. Responsabilizó al Ministerio Público de sostener un caso “sin fundamentos”, basado en un testigo que ahora carece de credibilidad.
“El testigo Óscar de la Fuente primero fue utilizado como herramienta política y ahora admite que sus declaraciones fueron fraguadas”, escribió, manifestando su indignación por el daño causado a su vida y su familia.
Detención
Desde marzo de 2021, Áñez permanece detenida en el penal de Miraflores. Afirmó que el caso en su contra responder a una persecución política impulsada por el MAS para castigar su rol durante la crisis de 2019.
¿Qué rol jugaron los tres implicados en ese caso? Después de las elecciones generales del 20 de octubre de 2019, Camacho —en su calidad de presidente del Comité pro Santa Cruz— lideró las protestas que denunciaban un supuesto fraude electoral. Por su parte, Pumari lideraba el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) y replicó la movilización en Potosí.
Los movilizados, cuyas protestas se repitieron en varias regiones del país, coronaron su pedido la mañana del 10 de noviembre. El entonces presidente Evo Morales pidió al Tribunal Supremo Electoral (TSE) que anule los comicios que había ganado. En la tarde, a las 16.50, el ahora exmandatario renunció al cargo.
Protestas
La protesta de los opositores había cobrado fuerza con un motín policial y la sugerencia militar para que Morales deje el cargo.
Dos días después de la renuncia de Morales, la entonces senadora Áñez asumió, primero, la titularidad de la Cámara Alta, luego, la presidencia del Estado. Lo hizo en sendos actos en la Asamblea Legislativa, sin quorum reglamentario ni presencia de la bancada mayoritaria del MAS, que entonces ostentaba la mayoría parlamentaria.
A ese suceso, el Gobierno lo llamó un “golpe de Estado” y el expresidente Carlos Mesa, “sucesión impecable”.





















































































