A 200 años de creación de las Fuerzas Armas y en medio de un fuerte rechazo durante su intervención, el presidente Luis Arce afirmó este jueves que Bolivia ha superado toda forma de subordinación ideológica extranjera en su política militar. En su lugar, dijo, se erige una visión boliviana y plurinacional de la defensa.
“En un mundo en el que se producen profundas transformaciones geopolíticas, la formulación de políticas y estratégicas de defensa deben desarrollarse con una mirada prospectiva hacia el año 2050, considerando los nuevos escenarios geopolíticos, tecnológicos y ecológicos que configuran el entorno internacional”, señaló el mandatario.
Arce advirtió que Bolivia debe prepararse no solo para enfrentar amenazas convencionales, sino con formas de desestabilización como la ciberguerra, la guerra cognitiva, la manipulación informativa, el crimen transnacional y la disputa global por materias primas críticas.
Asimismo, indicó que las Fuerzas Armas deben estar preparadas para enfrentar una de las amenazas más graves de este siglo: el ecocidio provocado por la ambición descontrolada en un capitalismo salvaje. En esa línea, recomendó que la defensa nacional debe estar estrictamente ligada a la protección de los recursos naturales, en especial del litio, las tierras raras, el agua, los hidrocarburos, la biodiversidad y los territorios amazónicos, chaqueños y altiplánicos.
Las Fuerzas Armadas —añadió — deben cumplir un rol activo en el resguardo de las fronteras y de los corredores bioceánicos y pluviales, anticipando posibles conflictos geoeconómicos y por el acceso a recursos
El Jefe de Estado recordó los hechos ocurridos en 2019 y 2024, que, dijo, evidencian que la seguridad y defensa del Estado no solo debe enforcarse en amenazas externas, sino también en factores internos de conspiraciones políticas y desestabilización institucional.
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Planteó que la nueva política de defensa contribuya a consolidar la estabilidad democrática, garantizar la soberanía del voto popular y preservar la independencia de los órganos del Estado.
“En este nuevo ciclo de planificación hacia el año 2050, el diseño de una política de seguridad y defensa del Estado Plurinacional de Bolivia deberá establecer la soberanía, la democracia, integralidad prospectiva y la participación activa del Estado Plurinacional y las Fuerzas Armadas”, enfatizó.
Además, sostuvo que esta nueva doctrina de defensa no puede construirse sobre el miedo ni sobre la militarización del pensamiento, sino en la confianza del pueblo en sus instituciones armadas, el respeto a la legalidad, la planificación interinstitucional y una visión compartida de una patria libre, digna y soberana.
El Presidente consideró que el Bicentenario marca un punto de inflexión histórico para las Fuerzas Armadas y exige una reconstrucción profunda de la política, en sintonía con los principios, valores constitucionales, la diversidad del país y los desafíos contemporáneos de la defensa nacional.
“Durante largos periodos del pasado, las Fuerzas Armadas fueron orientadas por doctrinas impuestas desde el exterior, que promovieron el control social antes que la defensa de la soberanía, la supresión interna antes que la integración nacional y la obediencia a intereses foráneos antes que la lealtad al pueblo”, afirmó.
Criticó la doctrina de la seguridad nacional impuesta en el siglo XX, la cual tuvo “consecuencias nefastas para la democracia boliviana, para los derechos humanos y para la institucionalidad militar misma”
En contraste, destacó que el Estado Plurinacional rechaza toda forma de subordinación doctrinal extranjera y asume como misión histórica la construcción de una doctrina genuinamente boliviana, con identidad propia, al servicio del pueblo y basada en los principios de la Constitución.
Arce propuso también que esta doctrina militar plurinacional del siglo XXI no se limite a lo operativo o táctico, sino también a una doctrina ética que oriente el comportamiento institucional de las Fuerzas Armadas conforme a su rol constitucional.
También planeó avanzar hacia una doctrina de defensa común a nivel regional, basada en la paz, la cooperación, la integración y la solidaridad entre los pueblos.





















































































