Luego de las últimas renuncias de algunas autoridades de instituciones públicas, varios ministros de Estado salieron a minimizar su importancia y la posibilidad de que haya una crisis en el gabinete que acompaña al presidente Luis Arce.
“Es normal que cualquier ciudadano tenga la libertad de seguir o no en su cargo. Es una responsabilidad personal y nosotros no obligamos a absolutamente nadie”, afirmó el ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño.
Entre el 15 y el 25 de agosto, tres máximas autoridades de sus instituciones dieron un paso al costado. El primero fue Omar Alarcón, de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB); le siguió Germán Jiménez, de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH); y el último fue Jaime Durán, de la Gestora Pública de la Seguridad Social de Largo Plazo.
Al respecto, la viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, aseguró que todas las renuncias están justificadas y se debe respetar las decisiones personales de las ahora exautoridades.
Sin embargo, desde la oposición consideran que se trata de una fuga de miembros cercanos al Gobierno para evitar rendir cuentas y que se descubran irregularidades o hechos de corrupción.
“Estamos demostrando trabajo al pueblo con lo poco que teníamos (…), no tenemos por qué renunciar. Si hay decisiones personales que están asumiendo alagunas autoridades, la respetamos, pero nosotros no tenemos por qué renunciar”, afirmó el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores,
En ese sentido, indicó que no se debe buscar mayores explicaciones a las renuncias de los funcionarios, pese a que la proximidad del cambio de gobierno genera susceptibilidad en la población.
Tanto Flores como Montaño aseguraron que permanecerán en sus carteras de Estado hasta el último día de su gestión y aseguraron que dejarán al próximo gobierno una gestión exitosa en la materia que les tocó administrar.



















































































