Grandes despliegues de cadenas de televisión, banderas cruceñas, una caravana desde Viru Viru y un acto en la Plaza 24 de Septiembre fueron algunas de las imágenes que dejó el retorno de Luis Fernando Camacho a Santa Cruz.
Sin embargo, pasada la euforia por su arribo, ahora corresponde analizar los desafíos que enfrenta en lo que resta de su gestión al frente de la Gobernación, así como su rol en el tablero político cruceño.
Retos para Camacho
Para el abogado y analista Vladimir Peña, el enfrentamiento entre Camacho y el vicegobernador Mario Aguilera, así como la gestión misma, representan los principales retos del exlíder cívico.
“Le quedan nueve meses complicados, tratando de salvar una gestión caótica, dividida, fraccionada, enfrentada entre sus principales autoridades. Además, con una clara señal de que desde que salió de la cárcel de cargarse a su vicegobernador. Cuando uno pensaba que podía apaciguarse las cosas y poder haber un entendimiento, está claro que la división entre el gobernador y el vicegobernador, no solamente es una cuestión del pasado, sino va a marcar toda la gestión hasta el final de ésta”, dijo en La Razón Radio.
¿Buscará Camacho la reelección?
No cabe duda de que las miradas de los actores políticos no están puestas únicamente en las elecciones generales que se celebraron el 17 de agosto —y que tendrán su desenlace el 19 de octubre, con la segunda vuelta presidencial—, sino también en los comicios subnacionales previstos para principios de 2026. Estos últimos serán clave para el rediseño de la política nacional, departamental y municipal.
Para Peña, Camacho tiene la intención de buscar la reelección.
“Creo que el gobernador sale rápidamente de la cárcel con unas señales claras, inequívocas, de tratar de enderezar el rumbo de la gestión de la gobernación, de dar una señal también de que va a buscar la reelección porque las cosas han cambiado”, dijo Peña.
El analista también destacó que esa eventual candidatura se daría bajo un nuevo contexto nacional, con un gobierno que asumirá funciones el 8 de noviembre y donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) y Evo Morales —con quienes Camacho polarizaba con facilidad— ya no estarán en el poder. Por ello, considera que su estrategia discursiva debe adaptarse a esta nueva realidad.
“La gente ha votado el 17 de agosto por un cambio, por un cambio en la política, ha mandado al archivo histórico creo a los liderazgos polarizantes”, afirmó.
Camacho y su apoyo a Samuel
Camacho respaldó la candidatura de Samuel Doria Medina, quien logró el segundo lugar en Santa Cruz con el 28,07% de los votos. El primer lugar fue para Jorge Tuto Quiroga, con el 37,67%.
Como primer senador de la alianza Libertad y Democracia (Libre) figura Branko Marinkovic, también expresidente del Comité Pro Santa Cruz y un actor que disputa a Camacho el liderazgo regional. En ese sentido, el triunfo de Quiroga en Santa Cruz representa una primera derrota simbólica para el gobernador.
De cara a la segunda vuelta, Peña calificó este momento como una “encrucijada” para Camacho “porque si apoya a Tuto, que debería ser ideológicamente más cercano, de alguna manera fortalece a sus rivales internos o a los probables rivales internos que podría tener el gobernador en las elecciones autonómicas”.
Hasta el momento, el gobernador cruceño ha marcado cierta neutralidad de cara a la segunda vuelta. “El mensaje que nos ha dejado el pueblo boliviano en las elecciones es la madurez política, necesitamos tener una posición neutral, no por tibieza, sino por respeto a los ciudadanos, hay que dejar en libertad al pueblo cruceño para que decida por quién depositar su voto y respetar ese mandato”, dijo el gobernador el pasado sábado.
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