Aunque la legislatura que concluye en noviembre es señalada como una de las más improductivas de la historia democrática, algunos legisladores advierten que los problemas podrían repetirse en la próxima Asamblea si no se introducen reformas de fondo.
El senador Luis Flores, jefe de bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS evista) considera que la raíz de la crisis está en el propio diseño institucional. “La Constitución está hecha, construida, para que el Ejecutivo sea el que promulgue las leyes y la Asamblea solo las debata (…), la norma boliviana está equivocada”, señaló en contacto con La Razón.
Para el legislador, esta situación limita la independencia de la Asamblea y mantiene su subordinación ante el Gobierno.
Asamblea
Flores también apunta a la necesidad de mejorar la difusión del trabajo legislativo para que la población se familiarice con el trabajo de los diputados y senadores.
“Nos faltan espacios para difundir el debate legislativo (…), se debe trabajar en constituir en lo que en su momento se llamó Tv Congreso (…), es parte de lo que se debe trabajar”, sostuvo.
Naturalmente, esta medida implicaría una mayor cantidad de recursos que, en su criterio, el actual Gobierno no quiso disponer, debido a que no iba en la línea de los intereses del oficialismo.
Desde la oposición, Enrique Urquidi, jefe de bancada de Comunidad Ciudadana (CC), considera que parte del problema radica en que la Asamblea dedica tiempo a temas que podrían resolverse en otras instancias.
“La Asamblea está para legislar los temas nacionales, los temas importantes, lo macro. Lo micro tiene que hacerse en los niveles subnacionales, en los gobiernos gubernamentales”, afirmó, en alusión a leyes relacionadas con las transferencias de terrenos que coparon buena parte de la agenda.
Asimismo, al igual que Flores, Urquidi considera que existe una “crisis institucional” que dificulta el trabajo de la Asamblea.
La preocupación compartida es que, sin un rediseño institucional ni un cambio en las prioridades, la nueva legislatura podría heredar el mismo lastre de bloqueos, excesiva dependencia del Ejecutivo y una agenda reducida a trámites menores, aunque haya nuevos rostros en los curules.





















































































