Pese a las previsiones de consenso y la aprobación “sin problemas” del proyecto de ley de convocatoria a elecciones subnacionales, la Cámara de Diputado sufrió este martes su primer bochorno.
La sesión del pleno se convocó para las 14.00 de este martes y se previó un único punto: el tratamiento del proyecto de ley del Tribunal Supremo Electoral (TSE) aprobado en Senadores el jueves,
Sin embargo, la solicitud de modificación del orden del día detonó las diferencias entre los miembros del órgano camaral. Gritos, mociones de orden y desorden caracterizaron la sesión que ingresó en breve un cuarto intermedio.
Se trata de la tercera sesión ordinaria de la Cámara de Diputados, correspondiente a la legislatura 2025-2026
La diputada Lissa Claros, de la alianza Libertad y Democracia (Libre), solicitó declarar un cuarto intermedio con el fin de buscar “consensos” sobre la Ley de Régimen Excepcional y Transitorio para las Elecciones Subnacionales 2026, cuya votación está prevista en marzo de 2026.
La legisladora se acercó hasta la testera para exigir al presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Julio Castro Salazar (PDC), que se atienda su solicitud, lo que generó la reacción de varios parlamentarios, quienes le gritaban que regresara a su curul y acusaban el pedido de ser un “capricho”.
“¡Vuelva a su curul!”, “¡No corresponde!”, fueron algunos de los gritos que se escucharon en la sala, mientras el presidente de la Cámara intentaba retomar el orden.
Los gritos y discusiones recordaron momentos de conflictividad vividos en anteriores legislaturas durante el gobierno de Luis Arce, donde el debate parlamentario se vio interrumpido repetidamente por desorden y enfrentamientos verbales.
Los legisladores no hallaron acuerdos, por lo que el pleno camaral sigue adelante con la votación oral de los diputados para ver si se modifica o no el orden del día.
La expectativa por el trabajo de la Cámara de Diputados es alta. Eso, tomando en cuenta que en la anterior legislatura estuvo marcada por bochornos, gritos y hasta golpes que impidieron la aprobación de varios proyectos de ley.
Al ser electos, los nuevos diputados, en su totalidad, había comprometido un trabajo “digno” de un legislador y descartaron este tipo de hechos, pero en esta tercera sesión camaral, la actitud de algunos cambió.





















































































