La Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) otorgó un plazo de 48 horas al Gobierno para encontrar una salida a los conflictos que afectan al país y restablecer la normalidad en las carreteras bloqueadas.
La decisión fue asumida durante una reunión de emergencia de las 17 regionales de los Yungas, donde los dirigentes expresaron su preocupación por el impacto económico y social que generan las medidas de presión.
Adepcoca
El presidente de Adepcoca, César Apaza, sostuvo que el conflicto dejó de responder únicamente a demandas sectoriales y adquirió una dimensión política. “Esto ya se ha vuelto político”, afirmó al referirse a la prolongación de los bloqueos y a la falta de soluciones concretas por parte de las autoridades.
El dirigente señaló que los productores de coca, al igual que otros sectores de la población, enfrentan dificultades para trasladar mercancías, acceder a combustibles y desarrollar sus actividades económicas con normalidad.
Pedido
Apaza indicó que la organización decidió otorgar un plazo de dos días al Ejecutivo para que atienda las demandas planteadas y garantice la libre circulación en las carreteras. Advirtió que, de no existir respuestas, las bases volverán a reunirse para evaluar nuevas determinaciones.
“Estamos dando 48 horas al Gobierno para que pueda resolver este problema”, manifestó el dirigente, quien además pidió priorizar el diálogo y evitar que la conflictividad continúe afectando a la población.
Los cocaleros yungueños también expresaron preocupación por el desabastecimiento de productos, el incremento de precios y las pérdidas económicas que afectan a distintos sectores productivos del país.
Crisis
La postura de Adepcoca se suma a otros pronunciamientos de organizaciones sociales, empresariales y cívicas que en los últimos días demandaron acciones inmediatas para superar la crisis y restablecer el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene contactos con diferentes sectores para intentar destrabar el conflicto y avanzar en espacios de diálogo que permitan reducir la tensión social y recuperar la normalidad en las regiones afectadas.





















































































