La séptima semana de bloqueos comenzó con extensas filas de vehículos en los surtidores de La Paz y El Alto. La situación se presenta pese a que la planta de Senkata no registró interrupciones durante el fin de semana y a que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) reforzó el envío de carburantes hacia ambas ciudades.
La estatal despachó la noche del viernes 800.000 litros de Gasolina Especial con el propósito de aliviar la escasez; sin embargo, el volumen distribuido no logró normalizar el abastecimiento. En varias estaciones de servicio, los conductores esperaron por horas para cargar combustible ante el temor de un agravamiento de la crisis.
YPFB explicó que el principal obstáculo se encuentra en las carreteras bloqueadas, que dificultan el tránsito de las cisternas hacia el occidente del país.
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Debido a este panorama, los convoyes deben recorrer rutas alternas más extensas, con un trayecto que parte de Santa Cruz, atraviesa Beni y el norte del departamento de La Paz antes de llegar a los Yungas y a la planta de Senkata.
La petrolera informó que activó medidas operativas temporales para optimizar la distribución de los volúmenes disponibles y administrar el suministro de manera ordenada.
“YPFB mantendrá el refuerzo de despachos en la medida en que las condiciones de transitabilidad lo permitan. Una vez que se levanten los bloqueos, se incrementarán progresivamente los volúmenes de gasolina para los motorizados de La Paz y El Alto”, dijo la estatal.
Mientras los bloqueos continúan sin una solución definitiva, las largas filas en los surtidores se mantienen como uno de los principales efectos de la crisis y reflejan las dificultades que enfrenta el sistema de abastecimiento de combustibles en el occidente del país.





















































































