Generalmente, cada año, el balance oficial de las fiestas del Carnaval lo brindan las autoridades del Estado y son cifras que nadie las cuestiona. Por ejemplo, decir que hubo tal movimiento económico en el Carnaval de Oruro y otras ciudades. Esta cifra es “para tapar la boca” porque generó movimiento económico y mucho trabajo. Pero, ¿cuánto de basura contaminante se generó también? Los globos son plásticos que no se degradan fácilmente, la mixtura y la serpentina de papel ocasionaron mayor deforestación de los bosques…
Nuestra intención es ofrecer del desbalance, es decir, de algunos hechos que son visibles, pero que nadie hace recuento y menos se reflexiona sobre esas consecuencias. El Carnaval de Oruro se ha vuelto sinónimo de algunas morenadas, incluido las bandas de música. Este año, más que otros, se interpretaron las morenadas del gran músico y compositor finado José “Jach’a” Flores de los años noventa. Por ejemplo, La mentirosita o Mama Panchita y otros. Los músicos actuales de morenadas no están creando composiciones que penetren en al alma del pueblo; ¿flojera o no hay músicos creadores? El show cuasi extravagante no suplirá el vacío de las composiciones. Pero, ¿qué pasa con otras fraternidades y danzas? Otro ejemplo, los caporales. A nivel de creatividad musical, es una total miseria; no hay nuevos temas inspirados para estos tiempos. Hasta oí adaptaciones de piezas foráneas de otros países. Parece ser que este rubro es meramente comercial y del espectáculo. Incluso se pueden apreciar a los “ch’aphi bandas”, es decir, bandas no consolidadas profesionalmente.
En medio de este escenario del Bicentenario estuvieron los/as niños y jóvenes de Nansana Kids. Jallalla a los que trajeron a estas personas afrougandeses. Aportaron mucho entusiasmo, alegría y ganas de conocer nuestro país. Qué diferencia con los anteriores invitados gringos y actores de Hollywood que apenas podían moverse, es decir, unos verdaderos q’aymas de la actividad cultural y artística.
Fue tan acertado que la saya afroboliviana los reciba en el aeropuerto. No solo estuvieron en Oruro, sino en otros lugares turísticos como Uyuni, Sucre, el lago Titicaca y Tiwanaku. En todos ellos mostraron gran aceptación de la gente. Pero les cargaron muchas actividades en la agenda con solo hacerles bailar y bailar. Hubiese sido lindo oírlos, que nos cuenten sobre su país Uganda; por ejemplo, ¿en qué lugar viven, ¿cómo viven, estudian? ¿cómo perciben a nuestro continente y, particularmente, al Sur? Incluso que nos cuenten de sus sueños, ¿qué quieren ser hacia adelante? ¿Tal vez tuvieron algún conversatorio con los integrantes del movimiento afroboliviano? Que mediocridad de periodistas tenemos, todos figuretis o casi todos para no exagerar. A ninguno/as les interesó ir al plano de conocer desde lo cotidiano a los integrantes del Nansana, en fin.
Pareciera que a los organizadores solo les interesaban que estos niños y adolescentes dancen y dancen. Recuerdo una discusión en Ecuador con los futbolistas afros. Algunos de estos futbolistas cuestionaban que solo les reconozcan como jugadores; es decir, usando sus cuerpos y no sus mentes. Es decir, reclamaban que ellos también saben pensar y soñar. La dislocación entre mente y cuerpo siempre nos llevará a formas de colonialismo. ¿Hubo esta fractura de solo ver cuerpos bailando y muy bien? Para mí, sí hubo, lamentablemente.
Siguiendo con el des-balance. En la ciudad de La Paz el gobierno municipal promocionó el Carnaval sin el consumo del alcohol; pero en las tres entradas hubo mucha propaganda de una empresa de cervezas como auspiciadora y también vendiendo el producto. Ni qué decir de la ch’alla, es decir, de esa forma ancestral andina de relacionamiento del ser humano con la naturaleza, los animales y los seres espirituales. Pero la ch’alla de hoy es solo libar con el alcohol. Este producto dañino sustituyó al agua y al “vino indio” (hecho de maíz morado). Hoy se sumaron productos comerciales como los globos, la serpentina y los cohetillos, que nada tienen que ver con la verdadera ch’alla y su profunda relación espiritual con la Pachamama.
Termino exhortando sobre cómo el consumo del alcohol en conductores de algunos buses cegó la vida de 73 personas en tres accidentales fatales. Solo se dice que se investigue. Pero, a futuro, ¿se podrá sancionar a los culpables, incluidos a las autoridades del Estado, por no cuidar a los ciudadanos? Janikiw suma anatax utjawaykiti. Jichha pachanakanxa, umañakixchixaya. ¿Janicha?














































































