Este domingo —Domingo de Ramos— iniciamos la Semana Santa, una de las dos principales conmemoraciones anuales —junto con la Natividad— de casi todas las confesiones cristianas (católica, luterana, copta, ortodoxa, anglicana, incluyendo algunas evangélicas, anabaptistas, bautistas, metodistas, reformadas, presbiterianas, congregacionalistas y cristianas no confesionales), reviviendo en fe así la Pasión y Muerte de Cristo: la Entrada a Jerusalén, la Última Cena —institución de la Eucaristía, Sacramento de Amor—, el Viacrucis —con sus catorce Estaciones de la Pasión— y la Muerte hasta llegar a la Resurrección de Jesús de Nazaret (Jesucristo; Iesoús Christus, el Ungido) el siguiente domingo cuando celebramos la Pascua: Pascua de Resurrección, Pascua Florida, Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección, la fiesta central del cristianismo, el “tránsito, cambio, transformación” de la Cuaresma.
No me extenderé sobre los hitos que se conmemoran porque, además de conocidos, no es mi objetivo: Le hablaré, amigo lector, sobre tras la Cuaresma, tiempo de preparación espiritual para la Pascua, tiempo de penitencia y de renovación y de perdón a través de la oración, la conversión, la humildad, el arrepentimiento de los pecados, la limosna, la vida sencilla y la abnegación, todos sacrificios entendidos en “el Amor que nos tiene” (1 Jn 4,9), virtudes que se extenderán toda la vida del cristiano, más allá de los siguientes días del Pentecostés.
Ya vimos lo sanctus que pronto nos espera esta nueva semana; nos falta lo non sanctus que nos acompañará meses: el Viacrucis boliviano hacia las elecciones generales… y lo que venga después.
Los primeros perfiles de expectativas de la población pedían un opositor nuevo y joven: No hubo tales, porque los candidatos no eran nuevos ni tan jóvenes: Doria Medina (66 años), Camacho (46), Quiroga (64), De Mesa (71), Reyes Villa (70), Chi (55), Böhrt (72), Cuéllar (no aparece en sus datos biográficos), Fernández (61) y Ballivián (64); de ellos, seis habían fracasado en sus intentos anteriores: Doria Medina (2005: 3° lugar; 2009: 3°; 2014: 2°), Camacho (2020: 3°), Quiroga (2005: 2°; 2014: 3°), De Mesa (fraude de 2019: 2°; 2020: 2°), Reyes Villa (2002: 3°; 2009: 2°), Chi (fraude de 2019: 3°) y Fernández (2002: 6°), aunque Quiroga y De Mesa fueron presidentes por heredad constitucional.
Pero obviando que los candidatos opositores no eran nuevos ni tan jóvenes, lo peor es la desunidad: En la oposición se formó un Bloque de Unidad —que llamé De Des-Unión— con Doria Medina, Camacho, Quiroga, De Mesa, Cuéllar y Ballivián (al que sumaron Böhrt y Del Granado, entre otros); una alianza presunta entre Manfred y Chi y una larga (y bastante incierta) lista de otros precandidatos opositores. En el Bloque se quedó decidir mediante encuestas (cuál primaria masiva) entre Doria Medina, Quiroga y Ballivián, abandonando el resto sus prepostulaciones; pero que pronto devino en una pelea permanente entre Doria Medina y Quiroga y una secuencia de (aparentes) zancadillas entrambos. Hasta que, definitivamente, se quebró el Bloque.
El candidato que pretenda el éxito debe aprender virtudes como la prudencia —“regla recta de la acción”—, la justicia —virtud moral—, la fortaleza —que asegura la búsqueda del bien— y la templanza —dominio de la honestidad sobre los instintos y los deseos—; también deberá nutrirse de esperanza y caridad: generosidad, solidaridad. Todas ellas, juntas, son los ladrillos sobre los que se forma un candidato.
Hoy hay cuatro posibles candidatos de la oposición: Quiroga, Doria Medina, Manfred/Chi —si no rompen— y Dunn (un quinto, Fernández, posiblemente sólo busca postor para su sigla). Y dos del continuismo: Arce (sin posibilidades) y Rodríguez (posiblemente con Copa); Evo, con todo el ruido que haga, está descartado y sin partido alguno.
Y seguiremos viendo acciones y declaraciones lejos de ser sanctus…
Agradezco al nuevo equipo de La Razón, encabezado por Eduardo Silva Maturana, la invitación para regresar a opinar en este periódico que acompañé en el primer dicenio y más de este siglo 21.
(*) José Rafael Vilar es analista político, académico y escritor















































































