Ha llegado la temporada de huracanes, y si nos sumergimos en las redes sociales o en las páginas digitales de los medios de comunicación, el contexto político nos arrasa como choza de paja y de seguro tendremos que soportar meses de estrés postraumático y ansiedad.
Así estuvimos toda la semana pasada, viviendo como nunca la judicialización de la política que amenaza llevarse por delante todos nuestros derechos. Y uno de ellos, recientemente conquistado, como es la paridad en la representación política, no podía salir ileso.
Ya tuvimos que dejar en el congelador el proyecto de Ley de Paridad de Género en binomios presidenciales por el “bien mayor”, es decir, que las elecciones se realicen. Y la expectativa era que los partidos políticos, reconociendo la urgente necesidad de legitimidad social por el que atraviesan, encabezaran sus listas con jóvenes y mujeres como una muestra de voluntad hacia el cambio social que hemos protagonizado los últimos veinte años.
Pues no. Siempre no. Las listas se llenaron de señores de avanzada edad que ya tuvieron su larga historia en el campo político. Los partidos hicieron lo mínimo indispensable para cumplir con la ley. Y muchos incluso no llegaron a completar sus listas, dejando en desventaja a las mujeres. Un informe de Observatorio de Género, de la Coordinadora de la Mujer,señala que, si bien las 10 organizaciones políticas en carrera electoral cumplieron formalmente con la normativa de paridad y alternancia en la presentación de candidaturas, las mujeres siguen sin acceder a los espacios de mayor probabilidad de elección. De los 10 binomios presidenciales inscritos, solo uno tiene a una mujer como candidata a la Presidencia y otro como candidata a la Vicepresidencia. Ésta es la menor presencia femenina en binomios desde 2009. Lo mismo se repite en las listas plurinominales: solo 37 mujeres encabezan listas frente a 57 hombres, pese a que las mujeres representan más del 50% las candidaturas titulares en general.
No todas son malas noticias. En un reciente análisis compartido por Wilmer Machaca sobre la franja de seguridad y la paridad, destaca la decisión política de la alianza Unidad, de Samuel Doria Medina: siete de las nueve primeras diputaciones plurinominales están encabezadas por mujeres. Es el único caso donde hay mayoría femenina en los primeros lugares y esto puede ser resultado de que el Frente Unidad Nacional (eje de esta alianza) está liderado por Elizabeth Reyes Limpias, la primera presidenta de una organización política de alcance nacional. Esto prueba que cuando las mujeres llegan a los círculos de decisión, seguro se abren las puertas para el ingreso de otras mujeres.
En marcado contraste, las organizaciones políticas que menos voluntad en reconocer liderazgos femeninos demostraron son la Alianza Libertad y Democracia, de Jorge Tuto Quiroga, quienes, de nueve postulaciones para la primera diputación plurinominal, solo una corresponde a una mujer. Algo similar sucede en Súmate, liderado por Manfred Reyes Villa, donde solo dos mujeres encabezan listas como candidatas titulares.
Somos conscientes que recién conoceremos las listas reales de candidaturas el 6 de junio, luego de las observaciones e impugnaciones (o lo que deje en pie la guerra judicial). Estaremos atentas a los resultados de la franja de seguridad de los partidos donde finalmente se demuestra la voluntad política con la paridad.
Lourdes Montero
es cientista social





















































































