Introducción: es el primer partido de la era Bustos. El “delegado” del Tigre, Sergio Asbún, no explica todavía porque trajo al argentino si solo tenía que viabilizar las elecciones de mayo. En su primer onceno, el argentino deja a Chura en la banca y coloca a García en vez de Guerrero para hacer dupla con Triverio. Quaglio ni siquiera entra en convocatoria. Los demás son los mismos que dejaron Paz García/Vaca. En el doble cinco, aparecen -otra vez- Ursino y Somoya.
El equipo de Marcelo Robledo -que no dirige por sanción- forma con línea de tres centrales. Independiente Petrolero -un equipo falto de jerarquía- no gana desde hace tres partidos y no vence al gualdinegro en la capital desde hace cuatro años. Hay pocos hinchas en el Patria en una noche fría (trece grados); la curva norte se pinta de oro y negro con una gran respuesta de la parcialidad “loca” stronguista.
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Nudo: el Tigre entra apático y las mejores chances son para un limitado “Inde”. No es un buen The Strongest: Amoroso y Arrascaita se borran; Altamarino y Moriceau no trepan; Triverio es un náufrago; y García no siente el puesto (no es punta). Pareciera que la decisión de sacar a Paz García-Vaca no ha sentado bien a un plantel que se va a mostrar apático, cansado de la situación triste del club.
Con una semana de trabajo, no se nota la mano de Bustos. El fútbol lateralizado y desabrido del Tigre preocupa y mucho. Sobre el final, en la única jugada vertical de la visita, llega el tanto atigrado: zapatazo de Arrascaita y rebote para García.
Desenlace: la segunda parte es todavía peor para el gualdinegro. Deja crecer a su rival que mejora con la entrada de un motivado ex, Rudy Cardozo. A la hora, por fin, entra Chura (y López). Entonces, Bustos cambia de dibujo y pasa del habitual 4-4-2 a un 4-2-3-1 con Chura por derecha, Arrascaita de enganche y Amoroso por izquierda.
Entonces, ambos se quedan con diez: Barbosa, por patada alevosa contra Triverio (y éste se autoexpulsa por protestar). Sobre el final, empata Independiente a través de una falta de Thomas Santos, ex Bolívar. Antes, Bustos había metido atrás al equipo ante un rival pequeño. El empate sabe a derrota.
Post-scriptum: la crisis institucional ha terminado por afectar a los jugadores; ya han visto pasar a tres cuerpos técnicos diferentes en apenas cuatro meses. Esto no es sano. La sorprendente contratación del último entrenador (cuando las cosas comenzaban a funcionar con Paz García-Vaca) ha terminado por desconcentar a todos. Se habla más en Achumani del mal gobierno mañoso (que compra/vende vergüenzas) que de fútbol. Y eso al final se paga. Gracias, Asbún.
















































































