Esa noche Fernando llegó puntual al lugar donde había sido citado y, antes de entrar, se revisó la ropa: traje negro, camisa blanca, corbata negra y los zapatos brillantes. Tocó, le abrieron y entró a una sala oscura, iluminada sólo por dos velas de una mesa cubierta con tela negra. Vio en la pared el estandarte de El Yunque y percibió la silueta de varias personas cuya respiración era lo único que se oía.
Después del silencio, oyó la voz del principal que empezó un rezo al que se unieron los demás: “Cristo Rey, Señor y Dios nuestro, te ofrecemos nuestros trabajos en esta sesión rogándote nos des fortaleza para perseverar a pesar de los peligros, fracasos personales u otras adversidades”. Luego, se dirigió a él: “Tú no has elegido venir aquí, tú has sido elegido, y a partir de hoy, formarás parte de una casta de elegidos. Nuestra lucha es la de los cruzados, la de los cristeros, la de muchos otros caballeros cristianos que a lo largo de la historia se han organizado para consagrar sus vidas a instaurar el reinado de Cristo en la tierra”.
— ¿Aceptas hacer la voluntad de Dios y te integras en ella?
— Sí, acepto.
Y Fernando juró con la mano sobre un crucifijo: “Acepto integrarme a la organización nacional de El Yunque, asumiendo la lucha por el reinado de Cristo en la tierra, como actividad primordial de mi vida. Juro guardar la más absoluta reserva sobre la existencia de la organización, sobre sus integrantes, acciones y estrategias. Juro también obedecer a sus mandos y ejercer responsablemente como jefe cuando así me fuere indicado. Juro como caballero cristiano defender aún a costa de mi vida este instrumento que Dios nos ha dado para instaurar su reinado en la tierra”.
— Ya eres miembro de la organización. En este acto te has integrado a quienes Dios ha elegido para instaurar el reino. Desde este momento encontrarás en cada uno de nosotros un compañero y un amigo; pero si tus intenciones fueran traicionarnos o llegaran a desviarse de algún modo, en cada uno de nosotros encontrarás un juez justiciero.
El filósofo español Fernando López Luengos recuerda el final de ese ritual golpeando tres veces la mesa y gritando: ¡Dios, Patria, Yunque! El suyo, es uno de los 24 testimonios contenidos en los 17 mil archivos de audios, videos y correos que WikiLeaks reveló al mundo en agosto de 2021. En él, López Luengos, habla de la estructura miliciana de El Yunque, dedicada no a “instaurar el reino de Dios en la Tierra”, sino a ejecutar operaciones políticas clandestinas, con el objetivo final de contrarrestar a gobiernos de izquierda o progresistas e imponer otros autoritarios y con barnices católicos. Sus redes, como dijimos en nuestra anterior columna, ya se extendieron a 60 países, pero van por más, hoy que en Europa y América la ultraderecha creció y obtuvo varios gobiernos.
¿En qué se parecen El Yunque y la Unión Juvenil Cruceñista? En todo. Ambas fueron creadas en los años 50 de la Guerra Fría y el feroz anticomunismo que impulsó Estados Unidos. A El Yunque lo fundaron admiradores de Hitler y el nazismo y a la UJC también. Las dos tienen estructura paramilitar; en ambas sus integrantes recibieron entrenamiento físico y tácticas de combate, cuerpo a cuerpo, y en el caso de la UJC con armas, como lo admitieron en un video los ex militares José Gil Reyes y José Terrazas, ex militantes de esta organización.
Las dos reclutan sólo a jóvenes; los adoctrinan y los usan como golpeadores o los infiltran en partidos políticos y otras organizaciones con el fin de instaurar repúblicas católicas. Se les exige obediencia ciega y rigurosa secrecía sobre sus actividades. Sus reuniones siempre comienzan con rezos y oraciones, como las que encabezó el exdirigente de la UJC, Luis Fernando Camacho, en sus mítines de 2019. Ambas tienen como logo una cruz desfigurada y en las dos sus miembros saludan con el puño derecho cerrado en el pecho. Las dos, fueron acusadas de extrema violencia por organismos internacionales de derechos humanos, y las dos, de ser racistas, homofóbicas y antifeministas.
Final: debido a denuncias, el mexicano Emilio Baños Ardavín, acusado de ser operador de El Yunque, no llegó a la presidencia de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y El Caribe, a la que pertenece la Universidad Católica Boliviana. ¿Nos salvamos? No, ellos nunca descansan.
(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista















































































