En el cuento de Kafka titulado “Ante la ley”, el campesino que espera durante años ante el guardián de la ley aguarda una cierta revelación sobre el significado de esa espera, ¿por qué cuando estamos ante la ley —cualquier ley, la ley fundamental, la ley que me asigna derechos, la ley que espero se cumpla para ejercer esos derechos— hay un guardián que nos dice que debemos esperar? Kafka parece sugerirnos que solo a través de la espera, a través de esa expectativa de ingresar a la ley, se instala en nuestras vidas un significado de la autoridad, de la burocracia y del orden. Esperamos que al final de todo el proceso algo tenga sentido y que toda autoridad, incluso la que nos niega derechos, tenga razón de existir.
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Sin embargo, en el cuento de Kafka, hay más. El campesino no se encuentra ante la ley sino ante un guardián que evita su ingreso, un guardián que está de espaldas a la ley, así podemos decir que ambos —campesino y guardián— están fuera de la ley, solo que uno pide entrar y el otro lo evita. Quien tiene la autoridad evita el ingreso a la ley, establece el orden de la espera, aunque las puertas de la ley estén siempre abiertas. Incluso Kafka relata que el guardián reta al campesino a entrar pese a su prohibición, es decir, una prohibición de un guardián que no está en la ley sino de espaldas a ella. Sin embargo, también el guardia le advierte que habrá otros guardias, unos a los cuales él apenas les sostiene la mirada.
¿Cuál la relación entre el guardián, el campesino y la ley? ¿No deberían tanto el guardián como el campesino estar sometidos a la ley? ¿Qué clase de poder es éste que no se enmarca en la ley? ¿Qué clase de poder es éste que engaña al campesino con la ilusión de que algún día podrá ingresar a la ley?
El jurista colombiano Vladimiro Naranjo Mesa señala que el ejercicio del poder a través de la Constitución y la ley es lo que se denomina poder público, es decir, no hay poder público en la medida en la que este poder no emane de la Constitución y las leyes y se ejercite en los márgenes de las funciones y procedimientos pre-establecidos en las normas de Derecho, en consecuencia, un ejercicio de poder fuera de los márgenes de la ley es un poder ejercido a secas, es decir, es un poder arbitrario, siendo una de las condiciones de esta arbitrariedad la imprevisibilidad total, una en la que se abone el terreno para todas las formas de manipulación de las aspiraciones legítimas de ingreso a la ley.
Entonces, en el cuento de Kafka no es que no exista la ley, ésta existe, pero está diferida en su realización por una entidad autoritaria, una que no emana de la ley pero que la manipula, en tanto la promete, generando la apariencia de un orden, una especie de Estado aparente de Derecho que nos dice aquí están la Constitución y las leyes pero no puedes ingresar a ellas. Al final del cuento, el campesino muere en la espera y el guardián cierra la puerta, no sin antes decirle que esa puerta era sólo para él, para el campesino.
(*) Farit Rojas es docente investigador de la UMSA














































































