No habían pasado dos meses de las masacres de Sacaba y Senkata, y el ejército y policía seguían reprimiendo campesinos, cuando la presidenta Áñez recibió la visita de la cubana estadounidense Rosa María Payá, que desde Miami había ido a La Paz sólo a felicitarla: «es un honor conversar con la presidenta Jeanine Áñez, en el Palacio Quemado, sobre la solidaridad regional para rescatar la democracia”, dijo y luego, sonrientes las dos, se abrazaron y posaron para la foto, ese 20 de enero de 2020.
Días difíciles esos, la cubana debía regresar pronto a Estados Unidos, pero no podía hacerlo sin antes saludar a su amigo, y artífice de la visita, Jorge Tuto Quiroga, con quien no sólo habló largo y tendido, sino que hasta un video grabaron juntos. Hoy, esa fugaz visitante, es la nueva titular de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por orden directa del presidente norteamericano Donald Trump.
Según denuncia del ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el nombramiento fue impuesto mediante chantajes y presiones económicas a la Organización de Estados Americanos (OEA) a la que el gobierno de Trump amenazó con recortarle el financiamiento, si no aceptaba la designación. El ejecutor no fue otro que el secretario de Estado Marco Rubio que, al igual que Payá, es militante de la disidencia cubana y, desde el exterior, activo impulsor del golpeteo económico y político contra la isla.
Desde 2015, Rubio perfiló a Rosa María como una nueva dirigente de la oposición, facilitándole el acceso a plataformas internacionales, desde las cuales la publicitó como “defensora de la democracia” y le gestionó alianzas con diversos funcionarios conservadores, como el exsecretario de la OEA Luis Almagro, a quien aplaudió la instrumentación del golpe de Estado de 2019 en Bolivia.
¿Quién es Rosa María Payá? Según archivos cubanos, nació el 10 de enero de 1989 en La Habana, Cuba, y es hija de Oswaldo Payá, fundador en la isla del Movimiento Cristiano de Liberación, una organización descrita como contrarrevolucionaria y proclive a la intervención estadounidense. Padre e hija han sido defensores del bloqueo económico que Estados Unidos viene perpetrando contra el pueblo cubano desde hace 63 años y, los dos, propagandistas de la campaña norteamericana de descalificación del gobierno socialista.
Licenciada en Física por la Universidad de La Habana, vivió en Cuba hasta 2013, cuando después de tomar un curso de liderazgo en la Universidad de Georgetown, se fue a vivir a Estados Unidos alegando “persecución política”, tras la muerte de su padre en un accidente vehicular. Encabezó varias organizaciones contrarias al gobierno de Cuba, pero la más importante es una que se llama “Cuba Decide”, por medio de la cual busca crear condiciones para la realización de un referéndum alineado con los intereses estadounidenses. Según la cancillería cubana, esta organización recibe un financiamiento directo de dos millones de dólares anuales de parte de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), entre otras cosas, para desprestigiar la labor de los médicos cubanos que actualmente realizan labores de apoyo a la salud en varios países del llamado Sur Global.
De los 7 aspirantes al cargo, Payá era la de menos posibilidades. No obstante la campaña de Donald Trump, que fue quien la propuso, pocos países la aceptaron. Fue necesario que enviara a su subsecretario, Christopher Landau, a “exhortar” a los demás países miembros a votar por Payá, bajo la amenaza de que si no lo hacían, Estados Unidos no sólo recortaría el presupuesto a la OEA, sino que se saldría de la Organización. De los 18 votos que necesitaba, Rosa María obtuvo 20 de los 32 Estados miembros. El nombramiento ocurrió el pasado viernes 27 de junio, durante la 55 Asamblea General de la OEA.
¿Qué hará en la CIDH? Ella misma lo anunció en su primera declaración: “Cuba llevó a Venezuela y a Nicaragua al colapso de la democracia; el continente americano ha pagado un alto precio al tolerar al régimen cubano durante demasiado tiempo”. Simultáneamente, Donald Trump firmó un memorando que endurece las restricciones impuestas a Cuba y avisa que se opondrá a los llamamientos de la ONU, para poner fin al embargo económico a la nación caribeña. ¿Acaso desde la CIDH empujará a una invasión directa de la isla?
(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista















































































