Entre el 10 y 12 de noviembre de 2019, cuando irrumpió en el poder Jeanine Áñez, figuras políticas sin representación legislativa hicieron un trabajo al margen de la ley y por fuera de la institucionalidad del país, la que cuestionan ahora con vehemencia.
Se reunieron en el rectorado de la Universidad Católica Boliviana, en La Paz, y desde allí germinaron el régimen de la senadora de minorías ante la renuncia del presidente Evo Morales. Ahora son protagonistas de las elecciones que definirán el domingo el rumbo del país.
Los candidatos presidenciales Jorge Quiroga (alianza Libre) y Samuel Doria Medina (Unidad) jugaron un rol crucial en la ruptura constitucional de 2019, suceso que no lo admitirán nunca. Personalmente acudieron a la Católica, acompañados por Luis Fernando Camacho —ahora aliado del empresario— a través de su entonces representante, Jerjes Justiniano, posteriormente ministro de la Presidencia del devenido gobierno.
En la crisis poselectoral de ese año, Camacho, entonces presidente del Comité pro Santa Cruz, lideró las protestas contra el gobierno de Morales, a quien le redactó una carta de renuncia y propuso sustituirlo con una decana del Tribunal Supremo de Justicia y una “junta de notables”, contra quien movilizó a militares y policías, como lo admitió, y amenazó con tumbarlo con dinamita y 6.000 mineros.
Son los tres protagonistas de las elecciones de este domingo, uno desde la cárcel de Chonchocoro, donde se encuentra recluido precisamente imputado por esos acontecimientos.
Quiroga, Doria Medina, Camacho y el expresidente Carlos Mesa, que también tuvo un papel activo en 2019, al punto de llamar el arribo de facto de Áñez como una “sucesión impecable”, conformaron en diciembre de 2024 el llamado Bloque de Unidad, que para los comicios hizo aguas por la ambición de los ahora candidatos de las alianzas Libre y Unidad.
Se consideran la “oposición democrática”, título que contradice a sus acciones directas en la ruptura constitucional de 2019.
Salvo Mesa, que se apartó de la carrera electoral por las diferencias internas y cálculos propios, Quiroga y Doria Medina tomaron la vía democrática para intentar conseguir el poder.
Niegan su pasado reciente. En las últimas semanas, al fragor de la campaña electoral. “Tuto no fue parte de ese gobierno y lo sabe todo mundo”, dijo el candidato vicepresidencial de Libre, Juan Pablo Velasco. Y Doria Medina negó haber sido parte de aquel régimen.
Quiroga fue nombrado delegado presidencial para la promoción internacional del gobierno de Áñez y Doria Medina, a través de los legisladores de su alianza, formó parte del gobierno. Quién olvida al nefasto ministro Arturo Murillo, detenido ahora en Estados Unidos, antes senador de Unidad Demócrata (UD), la alianza que conformó antes el ahora candidato de Unidad.
Además, Doria Medina fue candidato vicepresidencial de la fallida postulación de Áñez.
Que la memoria sirva para saber quiénes buscan ahora ser los elegidos.
* Rubén Atahuichi es periodista





















































































