El pasado 17 de agosto se realizó las elecciones nacionales para Presidente, Vicepresidente, senadores y diputados del país. Se veía venir el fin del ciclo político del MAS-IPSP (2006-2025). Estaba cantado que ganaría alguna tendencia de la derecha y así fue. No hay ninguna sorpresa, lo que sí es extraño que sea un partido chico de derecha, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), encabezado por Rodrigo Paz Pereira, nacido en España y boliviano por su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora. Fue secundado a último momento por el capitán de policía Edman Lara.
Rodrigo Paz y Edman Lara son los ganadores en las elecciones. El segundo fue Jorge Tuto Quiroga y Juan Pablo Velasco. Quiroga es aquel heredero político nefasto del dictador ultraderechista Hugo Banzer Suarez. Quiroga-Velasco, parecen que están sentenciados ser los perdedores en el balotaje, incluso hay voces que piden que renuncien a sus candidaturas. Pero en su reciente declaración, Tuto dijo: “Me tienen que matar para sacarme de la segunda vuelta”. ¿Quiere ser presidente a la fuerza? ¿O ya quiere gobernar el país mediante alguna forma de golpe de Estado?
En esta ocasión haré algunas consideraciones sobre los ganadores. Hay una coincidencia generalizada de que el voto para Paz-Lara proviene de este último, es decir, es rédito de un expolicía que sufrió en carne propia todas las arbitrariedades de la Policía Boliviana a la que perteneció. Fue dado de baja el año pasado y de la manera más humillante. ¿Por qué lo expulsaron? Su lucha contra formas de corrupción, hoy generalizada en todos los mandos de la policía nacional. Hay una imagen pasada que aún circula en varias redes sociales, en las que el capitán Lara es maltratado por un jefe policial. Esas imágenes creo que penetraron profundamente en la conciencia del pueblo. Entonces, es el voto de la bronca, de la rabia contenida e impotencia contra las formas de corrupción y de una institución que hoy es el más cuestionada, la Policía Boliviana. Es extensible a otras instituciones y personas que estuvieron involucrados en actos ilícitos y sin ninguna intervención, y menos sanción de los administradores de la Justicia.
Pero, ¿qué sucede con Rodrigo Paz? Hasta la noche del 17 de agosto era una persona sin grandes impactos en lo político. Hay que recordar que fue alcalde de la ciudad de Tarija, diputado y senador nacional. En estos espacios políticos no tuvo brillo ni propuestas interesantes. Posiblemente, sin el apoyo de Lara, hoy estaríamos hablando de Paz ubicado en los últimos lugares, porque ése fue su caminar público.
Se comenta que detrás de Rodrigo está su familia de políticos, el tío y expresidente Víctor Paz Estenssoro y su padre Jaime. Este accionar se podría denominar nepotismo político. Además, se dice que un funesto político, Óscar Eid, es el estratega.
Hay que recordar que la generación de Jaime Paz Zamora, Óscar Eid y otros provienen del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), que en el andar se fueron deschavetando, hasta derechizarse y “juntar los ríos de sangre” sin ningún estupor. Eid, fue uno de los promotores de vincular al MIR con famosos narcotraficantes como el “Oso” Chavarría, entre otros.
Por lo dicho, mucha gente dice que es el retorno del MIR desleal, remozado en Rodrigo, pero con el peligro de quedar embarrado en acciones ilícitas. ¿Es el retorno de Acuerdo Patriótico de fines de los años 80, remozado? Oí a muchos jóvenes decir que Rodrigo es de izquierda. ¡No! Por supuesto que no es de izquierda. Si Paz Pereira propagandeó de que “todos seamos capitalistas”, y esa frase no es de izquierda. Es una clara tendencia hacia formas liberales, neoliberales y capitalistas. Entonces, ¿qué le diferencia a Paz-Lara de Quiroga-Velasco? Posiblemente, la suavidad de las palabras. Tuto abiertamente habla de represión, aniquilamiento, enajenación de las empresas estatales, pensar como gringos; es pues el heredero nato del dictadorcillo Banzer y sus seguidores fascistas.
Wali amuyasiñani jilata, kullakanaka. Kutt’aniwa ñanqa tumayku jaqinakaxa. “Nayampiy sartapxañani”, sasaxay chuchapxchixa. ¿Ist’apxañaniti uka chuchawinakaruxa?
Esteban Ticona Alejo
es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.
















































































