Shanghái es una ciudad que despliega un horizonte de rascacielos hacia el este, pero, al mismo tiempo, al otro lado de Nanjing disfruta del Parque del Pueblo. Es un lugar que data de la época colonial, cuando solo los chinos podían ingresar al Malecón del Bund.
Una ciudad que acoge a millones de habitantes, quienes no solo la construyen físicamente, sino que también expresan su vitalidad que, pese a su gran desarrollo económico, no ha perdido del todo su pasado.
Shanghái presenta un tejido urbano en constante transformación; sin embargo, aún conserva un interesante estrato de memorias que configuran su identidad.
Durante la Revolución Cultural (1966-1976), Shanghái se convirtió en la sede de Yuan Wenyuan. Lo interesante es que esta gran ciudad, a pesar de sus múltiples rostros y su desarrollo acelerado, remonta su historia a dos siglos de antigüedad. Aun así, sus nuevos tiempos le han permitido mantener algo de aquel renombre como el “París de Oriente”.
Cabe recordar que la historia cuenta que Shanghái fue un pueblo de pescadores en el siglo XII, que llegó a controlar el tráfico fluvial hacia los pueblos del delta.
Lo singular es cómo, durante la Revolución Cultural, Shanghái se transformó en un hervidero de radicalismo, para luego, tras la muerte de Mao Zedong en 1976, iniciar un proceso de reforma económica que la convertiría en una “ciudad con zonas económicas”. Así, recuperó su fama de superciudad, donde inversionistas de origen chino erigieron imponentes rascacielos. Los tradicionales callejones fueron arrasados para dar paso a una gran metrópoli.
Sin embargo, algo que no se puede dejar de mencionar es la cualidad de la vida urbana, siempre marcada por una población que construye historia, pues parece haber comprendido que la ciudad no solo se edifica con vías y edificios, sino que su verdadera vitalidad proviene de su gente.
No cabe duda de que la Shanghái actual es la ciudad más grande y rica de China, con un desarrollo urbanístico verdaderamente sorprendente. Esto, sin olvidar su notable avance tecnológico. Un urbanismo impactante donde las áreas verdes resaltan como símbolo de su transformación en una metrópoli con alta calidad de vida para sus habitantes. Además, sobresale por ser una urbe de gran desarrollo y una pieza clave en el crecimiento económico mundial.
Y más singular resulta su crecimiento demográfico, el cual hoy es sumamente cuidado a partir de políticas de control de natalidad.
Actualmente, Shanghái es descrita como la joya de la economía más grande del mundo y una de las ciudades con mayor crecimiento global. Su vibrante vida cultural es sorprendente y remarcable. De igual forma, como lo destacan diversos escritos, su diseño urbano laberíntico y su tráfico congestionado no le restan valor como metrópoli, ya que se caracteriza por su enfoque en la sostenibilidad, la limpieza y la seguridad ciudadana. Allí no faltan espacios verdes ni una arquitectura que refleja tanto el pasado como el futuro de China.
Definitivamente, Shanghái y sus 24 millones de habitantes continuará heredando al planeta transformaciones y, lo más determinante, sorprendiendo por las cualidades de su vida urbana.
*Es arquitecta.





















































































