Esta es la segunda parte de la entrevista del entonces presidente Luis Arce con este reportero, ocurrida el pasado 23 de octubre. En la primera, Arce relataba el acto aquel del primero de mayo de 2021 en Santa Cruz, cuando desde el escenario veían el desfile de las organizaciones sociales:
Empezaban a pasar los grupos, y entró Evo con la Central Obrera Departamental de Santa Cruz, entró con (Rolando) el Flaco Borda, y los invitamos a que suban a la testera. Estábamos viendo pasar a las organizaciones sociales, bromeando, riendo, y de pronto vemos la cara del Evo, desfigurado, porque entró un grupo de gente con su pancarta de “Bloque Choquehuanca”. Y le hicimos bromas a David mira: ahí está tu bloque; David dice, yo no conozco a nadie. Pero eso no le gustó a Evo. Y desde ese día empezaron sus ataques contra David Choquehuanca, en su radio y redes sociales; un desgaste muy fuerte contra David y contra el gobierno que estaba en proceso de consolidación. Eso transcurrió durante todo el 2021.
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A principios de 2022, yo dije: esto no va a ir a ninguna parte. Fue cuando convoqué a una reunión en Sacaba donde estuvieron Evo, diputados, senadores, organizaciones sociales y algunos ministros. Yo les dije, basta de pelear, el enemigo no está entre nosotros; coordinémonos. Y sacamos varias resoluciones de esa reunión. Evo propuso que no se hable de ningún bloque, ni de Choquehuanca, ni de Arce ni del bloque Evo: que no haya bloques. Todos estuvimos de acuerdo, así como de reunirnos mensualmente. Y acordamos no hablar de candidaturas; ninguna candidatura, hasta 2024. Ahí estaba Andrónico como presidente del Senado, estaba Freddy Mamani como presidente de Diputados; Gerardo García, Evo Morales, dirigentes de la CSUTCB, Interculturales, y de las Bartolinas.
Pero para mala suerte de Evo, justo un 18 de agosto de 2022, llevamos a cabo una de esas reuniones mensuales en Sacaba. Estábamos reunidos todos, cuando de pronto entra la ministra de la Presidencia (María Nela Prada) y me muestra su celular: Mario Cronenbold, desde Santa Cruz, proclamando candidato del Bicentenario a Evo Morales; le preguntamos: ¿Qué es esto? No, yo no sé nada, nos dijo. Obviamente después nos enteramos que todo estaba planeado: un día antes había salido gente del exministro (Juan Ramón) Quintana, para proclamarlo; después de Cronenbold iba a seguir (el exgobernador) Alex Ferrier en Beni, y así. Ya tenían las gorras, las poleras, las pancartas. Varios compañeros de las organizaciones sociales se pararon y se fueron, porque, claramente, Evo había vulnerado nuestros acuerdos, había roto su palabra de no hablar de candidaturas hasta 2024. Le pedimos que cumpliera su palabra, pero él ya había decidido proclamarse candidato. Fue la primera ruptura.
Ese fue un punto de quiebre importante, porque a partir de ese día empezó el ataque despiadado contra el gobierno: acusaciones de todo tipo, el bloqueo en la asamblea, la bancada de Evo que se mostró ya claramente como contraria. Yo traté de hablar con él, incluso fui una noche a su casa en Cochabamba, solo, para mostrarle unos sondeos y encuestas que permanentemente hacíamos. Le mostré la alta negatividad que tenía en las principales capitales de departamentos; yo le dije, Evo mira la estadística, no somos locos, contigo no vamos a ganar elecciones; yo no le estaba diciendo que quería ser candidato. ¿Qué me respondió? Nada; él ya estaba en campaña, ya estaba con su propio proyecto.
Intentamos hablar varias veces con él, inclusive con el auspicio de varios compañeros a nivel internacional, el Grupo Puebla, (José Luis Rodríguez) Zapatero, y en varias reuniones yo les dije que, si yo era el problema, me hacía a un lado. Zapatero vino primero conmigo y el grupo Puebla habló con los dos. Yo le dije mi punto de vista muy claramente a Alberto Fernández y a todos. Ellos vieron mi predisposición a la unidad, la derecha estaba auspiciando la pelea entre nosotros; estaba provocando todo y Evo cayó como un niño en su juego. Fue cuando dijo que, si él no era candidato, no sería nadie; que sería candidato por las buenas o por las malas, lo dijo, públicamente. Y lo cumplió: no le interesó que el pueblo esté sin gasolina, sin diésel; que no tenga dólares; que los precios suban; no le interesó nada y vino el colapso… (Continuará)
(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista















































































