Los griegos antiguos distinguían tanto formas buenas como formas malas de gobierno. La democracia no era precisamente la mejor forma de gobierno. En la escala de valoración griega la monarquía y la aristocracia eran preferibles a la democracia. Pero algo peor que la democracia era la llamada oclocracia. Para entender esta degeneración de las formas buenas de gobierno cabe señalar que la tiranía era la degeneración de la monarquía, la oligarquía la degeneración de la aristocracia y la oclocracia era la peor versión de la democracia, la cual era un gobierno del lumpen, de las pasiones bajas de la población.
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Polibio menciona en su Historias –en particular en su sexto libro– que cada forma de gobierno muta, de tal forma que el ciclo completo de las formas políticas conforma una anaciclosis (ἀνακύκλωσις), es decir, una sucesión cíclica de regímenes de gobierno siempre en decadencia. ¿Cómo evitar la degeneración de las formas buenas a las formas malas? ¿Cómo paralizar el tiempo? La respuesta, que también la otorga Polibio –basado en reflexiones de Platón y Aristóteles–, es la combinación de las formas buenas de gobierno, es decir, combinar la monarquía, la aristocracia y la democracia, en una nueva forma que no es más que la llamada república. La estrategia de los gobiernos mixtos buscaba que la combinación de formas de gobierno sea también la combinación de tiempos que genere una nueva especie de temporalidad que ambicione a la eternidad.
¿Pero es posible combinar las formas malas? Es decir, ¿podríamos imaginar un gobierno en el que se una el despotismo tiránico, las roscas oligárquicas dispuestas a saquear desde el gobierno y además el lumpen de las pasiones bajas de la oclocracia ocupando el lugar de la deliberación y debate? ¿Cómo denominar al reverso de la república, en la que se encuentren en su mayor degeneración los regímenes de gobierno? Ni los griegos ni Polibio tienen una respuesta. Sin embargo, el profesor de filosofía política de la Universidad de Turín, Michelangelo Bovero, jugando a esta desafortunada posibilidad de combinaciones ha sugerido nombrar a este gobierno creado por las peores formas de gobierno como kakistocracia, término en el que se combina kàkisto (el peor) y kratos (gobierno). Bovero señala que no conoce en la literatura política algo similar para describir a este monstrum de las formas de gobierno.
Para finalizar este breve texto, cabe preguntarse ¿si este monstrum que emerge de las peores formas de gobierno no es aquel referido por Gramsci cuando escribía la conocida frase: “El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, ¿y en ese claroscuro surgen los monstruos?”
(*) Farit Rojas es docente investigador de la UMSA














































































