El 4 de mayo Israel aprobó la operación «Merkavot Gideon» («Carrozas de Gideon») a desarrollarse en Gaza. El objetivo es derrotar completamente a Hamás haciendo uso de la fuerza militar ya sea por tierra, aire o mar y recuperar los rehenes, si es posible. Para evitar que Hamás vuelva a surgir, será necesaria la presencia continua del ejército israelí y la creación de zonas de seguridad «sanitizadas». Se reporta que el plan, de no haber acuerdo de rehenes con Hamás, comenzará el 16 de mayo, justo el último día de la primera planeada visita de Trump a Medio Oriente. Dos días después del anuncio de la operación, el 6 de mayo, el Ministerio de Relaciones de Omán comunica que un alto al fuego ha sido alcanzado entre Trump y Ansar Allah en Yemen. Mientras todo esto ocurre, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán comenzadas en abril continúan en el fondo. ¿Hacia dónde se dirige la región en estas críticas semanas?
Merkavot Gideon: Merkava hace referencia a un famoso tanque israelí y Gideon al personaje bíblico del libro de Jueces. Según el Antiguo Testamento, en una de esas numerosas veces que los israelitas se alejaron de Yahveh, este los castigó con el asedio de pueblos enemigos cercanos, incluidos los actualmente famosos «amalek» (cualquiera que viviera en la tierra prometida de Canaán). Gideon fue encargado de combatirlos. En un relato, por orden de Yahveh, Gideón destruye un altar del dios falso canaanita Baal (Hadad, dios del trueno) y el símbolo de la diosa Ashera (madre de Hadad, diosa femenina principal).
La operación «Carrozas de Gideon» significa nuevamente el desplazamiento de los ciudadanos de Gaza hacia el sur, a la ciudad de Rafá, la única zona donde se autorizará la distribución de ayuda humanitaria. En otras palabras, se observa un desplazamiento forzado de población por un país extranjero, algo totalmente prohibido bajo el derecho internacional (los estados tienen el deber de proteger a sus poblaciones de desplazamientos forzados. Gaza-Palestina es un Estado, así lo reconoce la mayoría del mundo. Hamás es el gobierno democráticamente elegido de ese estado). Todos quienes quieran acceder a Rafá serán cuidadosamente escaneados por Israel, seguramente utilizando las más altas tecnologías distópicas en colaboración con Google y Microsoft (recordemos las protestas ante estos dos gigantes tecnológicos por ayudar al genocidio).
Factor Trump: Hubo varios reportes de que Trump habría cortado comunicaciones con Netanyahu, aunque el 9 de mayo la mano derecha de Netanyahu, Ron Dermer, se reunió con Trump en la Casa Blanca. La ruptura habría sido por los planes de Trump de controlar Gaza, aunque la relación no venía bien de antes. Aparte del aparente desdén personal que tiene Trump hacia Netanyahu, Estados Unidos se negó a rebajar las tarifas a Israel y durante la rueda de prensa de la segunda visita de Netanyahu (7 de abril), supuestamente Trump había anunciado de manera pública, sin que su contraparte lo supiera, sobre las negociaciones de más alto nivel que estaba llevando a cabo con Irán. Claramente cabe la duda si el quiebre entre Trump y Netanyahu es real o nada más es un teatro de policía bueno-policía malo para presionar a Hamás. Algunos hechos ofrecen pistas.
Por ejemplo, el alto al fuego con Yemen. Según el ex convicto en Estados Unidos por espiar para Israel, Jonathan Pollard (Machon Shilo. 7 mayo, 25), Irán habría sugerido a los hutíes llegar al acuerdo, pues sus ataques a navíos estadounidenses estaban perjudicando las negociaciones de Irán con Trump. Si bien para Pollard esto habría sido mentira, los hutíes aceptaron y se llegó al acuerdo mediante Omán. No obstante, el acuerdo contemplaba únicamente el cese de ataques a posiciones estadounidenses. «¿Y qué hay de Israel? (…) ¿Creen que a Trump le importa?» pregunta Pollard. «No, todo lo que le importa es la óptica (quedar bien)». Evidentemente, el 9 de mayo los hutíes volvieron a atacar directamente a Israel. Por otro lado, el costo económico diario para Estados Unidos de bombardear constantemente a Yemen y mantener los portaaviones en el Mar Rojo también pudo influenciar en la decisión de Trump, mucho más si no se veían indicaciones significativas de que los hutíes se iban a rendir.
En cuanto a Gaza, siguiendo con Pollard, Trump quiere poseerla de la misma manera que quiere Groenlandia, Canadá y Panamá. No obstante, varias facciones políticas de Israel no están de acuerdo con esto, especialmente los colonos partidarios de un «Eretz Israel» (Gran Israel), representados por los aliados del actual gobierno del Likud; Ben Gvir y Smotrich. Por su parte, Netanyahu sí estaría de acuerdo, pues desde hace tiempo busca la manera de quitarse de las manos el problema de Gaza y preferiría «entregarla a quien sea solo para deshacerse de ella en vez de solucionar el problema decisivamente eliminando a la gente y anexándola y repoblándola con judíos», sostiene Pollard.
También, al poseer Gaza al estilo Puerto Rico o Hawái, Trump podría convertirla en más que una Riviera. Puede construir un puerto comercial que esté en el corazón del megaproyecto comercial «Corredor Europa-Medio Oriente-India», conocido como «IMEC» por sus siglas en inglés. El mismo fue también apoyado por Netanyahu, aunque tal vez no previó la posible fuerte participación de Estados Unidos. El IMEC pretende ser la contrapropuesta a la iniciativa china de la Franja y la Ruta. Planea conectar a Europa (Francia, Alemania, Italia, Grecia) con la India atravesando precisamente por Israel, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. De esta manera se flanquea la ruta marítima china que pasa por el Canal de Suez egipcio y el corredor comercial chino que pasa por Irán, Turquía, Moscú hacia Europa.
Precisamente se prevé que en la cercana visita de Trump a Arabia Saudita, Emiratos y Qatar (13-16 mayo), se traten estos temas como también se logren billonarios contratos militares e inversiones con las monarquías árabes. Más importante aún, un Pollard muy preocupado sostiene que es muy posible que Trump se reúna con el presidente de Irán Masoud Pezeshkian, nada más y nada menos que en la capital Riad del archirrival Arabia Saudita. Tal encuentro sería histórico y obstaculizaría el tan deseado ataque de Israel a Irán.
Repercusiones: Si es que Israel lleva a cabo su operación «Carrozas de Gideon», ¿a cuánto subirá la cifra de muertos en Gaza? ¿Habrá muchos, incluso niños y mujeres, que preferirán no desplazarse a Rafá luego de haber vuelto al norte bajo el primer cese al fuego en febrero? ¿El próximo paso será moverlos al Sinaí de Egipto?
Los rehenes restantes, alrededor de 50 y de quienes 20 se cree que siguen vivos, probablemente no serán recuperados. Por tal motivo, algunos reservistas se niegan a participar en la operación. Las familias de los rehenes restantes también se oponen. Finalmente, como se mencionó, buena parte de la población israelí se negará al control de Gaza por parte de Trump con la aprobación de Netanyahu. De hacerlo, esto puede significar la caída del actual gobierno y tal vez el comienzo de una guerra civil en Israel. Pollard cuestiona: «Derramamos grandes cantidades de sangre peleando por Gaza durante el último año y medio, ¿y se supone que debemos entregarla a los americanos?».
Mientras tanto en Moscú, Putin reúne al Sur Global en ocasión del Día de la Victoria de la Segunda Guerra Mundial, sellando alianzas y tejiendo nuevas conexiones con África, Asia y Latinoamérica.
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